Irak y el informe sobre las armas
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En plena culminación de la campaña previa a las elecciones presidenciales norteamericanas, previstas para el 2 de noviembre próximo, el reciente informe producido por el grupo técnico que investigó la posible existencia de armas de destrucción masiva en Irak ha tenido, en principio, un efecto negativo respecto de las aspiraciones del presidente George W. Bush. En efecto, se confirmó la conclusión de que el régimen de Saddam Hussein no tenía en su poder armas de destrucción masiva. Esa revelación no sorprendió demasiado a la comunidad internacional, pues había ya muchos indicios que apuntaban en esa dirección.
Pero el informe contiene una sorpresa, poco comentada: la comprobación de que distintos grupos de insurgentes -el más peligroso de los cuales es conocido como Al-Abud- han intentado, en este último tiempo, fabricar precipitadamente armas químicas con el fin de usarlas contra las fuerzas de ocupación. Lo cual desnuda algo que ya se sospechaba: la existencia de técnicos iraquíes con experiencia en la fabricación de esa clase de armamentos. Es sabido que Saddam Hussein, en su insaciable ambición de poder, utilizó reiteradamente armas químicas. Las usó, en primer lugar, contra los kurdos del norte de su país. Y también contra las fuerzas militares de Irán durante la guerra que libró con esa nación.
También es conocido que al expulsar Saddam Hussein a los inspectores de las Naciones Unidas, éstos hicieron distintos inventarios sobre los muchos agentes y especialistas que estaban en Irak y podían ayudar a producir armas químicas o biológicas. La suerte de los materiales inventariados, que jamás aparecieron, permanece siendo una incógnita. Pero los países que unilateralmente decidieron invadir a Irak fueron aparentemente confundidos por operaciones de inteligencia equivocadas.
Debe destacarse como un dato positivo el hecho de que el informe haya sido difundido en los Estados Unidos sin especulaciones acerca de la oportunidad política de su divulgación, como corresponde a un país que sigue rindiendo culto a los procedimientos de la democracia. Las autoridades no vacilaron en hacer conocer sus resultados a un pueblo que pronto deberá ir a las urnas para decidir el futuro.




