
La Argentina, sin "vaca loca"
1 minuto de lectura'
En su reunión anual, la Organización Internacional de Epizootias (OIE) adoptó, entre otras, dos decisiones que se relacionan con la sanidad animal de nuestro país. Por un lado, se nos incluyó en la calificación más alta respecto de la condición de país libre de la encefalopatía espongiforme bovina, más conocida como "mal de la vaca loca". Por el otro, reconociendo nuevas tecnologías y experiencias, se modificaron normas vinculadas con la fiebre aftosa, que permitirán mejorar las corrientes comerciales de ganados y carnes entre países libres de la enfermedad con vacunación y sin ella, que hasta ahora implicaban diferencias más marcadas.
Lo relacionado con el "mal de la vaca loca" no reviste modificaciones en relación con nuestras exportaciones de carnes vacunas. Era ya una condición reconocida por la Unión Europea, fundamentada en la temprana prohibición de la importación de ganado de reproducción y de productos afines, adoptada aquí apenas se difundió la enfermedad en Gran Bretaña, a principios de la década del noventa. También con motivo de estudios en nuestra población ganadera más sensible al mal y en función de la prohibición de alimentar vacunos con harinas de origen animal.
La ya conocida calificación, que ahora adquiere condición universal, está teniendo fruto comercial por cuanto la aparición del mal en Canadá y en los Estados Unidos, el año último, privó a estas naciones de la mayor parte de los mercados, los cuales se inclinan ahora por comprar en las naciones libres de esa afección.
Si bien desde el Servicio Nacional de Seguridad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) se prefirió no hacer estimaciones acerca de las exportaciones que se abrirán a raíz de la declaración de la OIE, es indudable que ésta implica un fuerte aval para la Argentina ante los mercados internacionales.
Se espera que, pese a las restricciones comerciales que afrontan nuestras carnes con motivo de la aftosa, las exportaciones del año actual alcancen a los 900 millones de dólares, unos 200 millones más que en 2003.
En cambio, en materia de aftosa, la situación no es favorable. Hace apenas unos días, la autoridad sanitaria nacional informó que no había solicitado a la OIE la recuperación de la condición de libre con vacunación, invocando razones de oportunidad vinculadas con las nuevas normas de ese organismo. Al parecer, gravitan también algunos obstáculos surgidos del brote aftósico ocurrido en la zona de Tartagal y pesa, asimismo, nuestro historial de frecuentes peticiones de mejores calificaciones sanitarias que poco después quedaban desvirtuadas por la realidad.
Cabe recordar que en 1997, y por primera vez, la Argentina fue declarada libre de aftosa con vacunación para luego mejorar esa condición en mayo de 2000, al lograr el status de libre sin vacunación, la máxima calificación existente, que le permitía solicitar la apertura de todos los mercados. Ello, sin embargo, se frustró apenas dos meses después, al ingresar el virus por la frontera norte, hecho inexplicablemente ocultado hasta marzo de 2001, cuando al transparentarse la situación se produjo el cierre de todos los mercados del mundo. Lograda nuevamente la condición de libre con vacunación en julio de 2003, se volvió a perder con motivo del foco de Tartagal.
Todo esto manifiesta la necesidad de emprender un esfuerzo de gran magnitud para crear las condiciones destinadas a lograr el ingreso en todos los mercados del mundo, sin interrupciones ni claudicaciones. Respecto del "mal de la vaca loca", sólo cabe recordar tanto a las autoridades como a todos los directa o indirectamente interesados en esta cuestión, que un solo animal enfermo determinaría el cierre de todos los mercados y un descalabro sectorial y general. Es menester, entonces, cuidar el rodeo nacional y aguardar que el esfuerzo coordinado del sector privado y de los organismos gubernamentales también permita recuperar con la mayor brevedad posible el status de país libre de aftosa.




