La corrupción en China
1 minuto de lectura'
Los países industrializados suelen obtener buenas notas cuando son medidos sus niveles internos de corrupción. Pero, según parece, no proceden de igual forma en el exterior. El Indice de Fuentes de Soborno 2006, elaborado por Transparency International (TI), analizó la tendencia a sobornar expuesta por las principales empresas de las 30 más importantes naciones exportadoras. Entre otras consideraciones, el informe señaló que tres de las grandes potencias exportadoras emergentes, India, China y Rusia, ocupan los niveles más bajos en transparencia y exhiben alarmante nivel de corrupción.
Las cada vez más hondas investigaciones realizadas por altos funcionarios gubernamentales y la información y la evidencia divulgadas oficialmente sugieren que las autoridades chinas están librando una dificultosa batalla contra una creciente ola de corrupción. De acuerdo con las estadísticas publicadas por la Procuraduría Popular Suprema (PPS), entre 2002 y 2005 fueron investigados más de 42.000 funcionarios chinos por corrupción y más de 30.000 por año enfrentan cargos criminales, cifras que no incluyen delitos económicos perpetrados fuera del sector público.
Según datos conocidos, sólo en 2005 la Comisión Regulatoria Bancaria de China (CRBC) descubrió irregularidades relacionadas con el mal uso de fondos por unos 767,1 mil millones de yuanes (93,7 mil millones de dólares). La CRBC emprendió 1272 procesos criminales y aplicó medidas disciplinarias a 6826 empleados bancarios, entre los cuales se cuentan 325 gerentes de alto nivel. Según Ye Feng, uno de los directores generales de la PPS, "casi todos los tipos de institución financiera han visto el surgimiento de casos criminales por el pedido de sobornos a cambio del otorgamiento de préstamos".
El índice de percepción sobre corrupción de Transparencia Internacional, el indicador más utilizado para medir las creencias de los empresarios y expertos acerca del grado de corrupción existente en diversos países, en 1995 clasificó a China en el 78° puesto entre 158 naciones, ubicación que no representa una gran mejora respecto de 2000.
De hecho, en los seis indicadores de gobierno del Banco Mundial, las puntuaciones de China en el Indice de Control de la Corrupción han decrecido en los últimos años, de -0,20 en 1998 a -0,40 en 2002 y -0,69 en 2005.
Como ocurre en todos los países que padecen las consecuencias de la corrupción, el mayor obstáculo para luchar contra la corrupción y vencerla es la debilidad y falta de independencia del Poder Judicial. Como reiteradas veces ha sido expresado en esta columna editorial, las consecuencias de la corrupción pueden contaminarlo todo, pues crean debilidad o inestabilidad política, instauran la falta de confianza en las autoridades políticas y en las políticas públicas, propician la competencia desleal -o, incluso peor, la falta de competencia-, aumentan los costos empresariales, socavan la confianza de los inversores y obstaculizan la creación de empresas en nuevas áreas de negocio.
En definitiva, la corrupción socava la legitimidad de las instituciones públicas, atenta contra el conjunto de la sociedad, el orden moral y la convivencia social, así como también conspira en perjuicio del desarrollo integral de los pueblos.

