La degradación de nuestro lenguaje
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Numerosas y prestigiosas instituciones del ámbito cultural han hecho notar su honda preocupación por la progresiva degradación del lenguaje que se utiliza a diario en la televisión y en la radio. La iniciativa partió del Fondo Nacional de las Artes, que tras hacer pública su inquietud por la invasión de palabras obscenas y procaces que se advierte en los medios electrónicos de comunicación masiva, ha decidido invitar a distintas entidades de la vida argentina a movilizarse y a trabajar en conjunto para evitar que se siga acentuando, por esa vía, el deterioro de la cultura nacional.
Han brindado ya su adhesión a esta propuesta del Fondo Nacional de las Artes, entre otras instituciones, la Academia Argentina de Letras, la Academia Nacional de Educación, la Academia Nacional de Periodismo, la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y el Colegio Nacional de Buenos Aires.
El dramaturgo y ex secretario de Cultura Carlos Gorostiza, que ha sido uno de los promotores de esta movilización en defensa de la cultura nacional, ha anunciado que se promoverán debates y actos públicos en apoyo de la importante iniciativa.
Complace que tantas instituciones importantes de nuestra vida cultural y profesional hayan salido a respaldar este esfuerzo tendiente a evitar que los medios sigan contribuyendo a la degradación del lenguaje. Es sabido que cuando se quiebra o pervierte el idioma se da un primer paso decisivo hacia la quiebra moral y cultural de toda la sociedad. La palabra es el gran instrumento de que disponen los pueblos para elevarse hacia los más nobles y generosos objetivos. Su uso enfermo o deformante -por el contrario- marca el inicio de su caída a los estratos más bajos de la decadencia.
La campaña que las instituciones mencionadas están impulsando ha dado pie para que caracterizadas figuras de la vida argentina hayan profundizado en estos días, en declaraciones públicas, su visión crítica de la TV y de la radio. El prestigioso director Sergio Renán opinó que el nivel actual de nuestra televisión "es representativo de la degradación que se vive en todos los órdenes de la sociedad, donde prevalece una concepción del mundo penosa, no sólo en las formas, sino también en los contenidos". A su juicio, en las pantallas de TV prevalecen una visión de la vida triunfalista, que implica la búsqueda del éxito a cualquier precio, aún a costa de la destrucción de valores altamente estimables, como la solidaridad, la laboriosidad o la honestidad.
Para el escritor y ensayista Santiago Kovadloff, la TV no promueve el pensamiento, sino el impacto fácil en los televidentes, en un contexto en el que no hay atisbo alguno de reflexión o espíritu crítico. El profesor de ciencia política Carlos Floria atribuyó también el proceso de decadencia de la TV a la degradación general de la cultura argentina. "A esa degradación contribuye -dijo- la falta de ejemplaridad de nuestra dirigencia política."
Por otro lado, respetados ex dirigentes de la televisión nacional consideraron que la declaración impulsada por el Fondo Nacional de las Artes y otras instituciones interpretan al conjunto de la sociedad. Para ellos, es bueno que el cuerpo social utilice los foros institucionales y culturales de que dispone para defender su patrimonio, afectado por los medios audiovisuales.
Quienes tienen alguna responsabilidad en la conducción o en la organización de la TV y la radiofonía deberían tomar muy en cuenta estas opiniones. Cuanto sean capaces de hacer para erradicar el lenguaje degradante que se está instalando en las pantallas y en el dial, y que se está trasladando al hablar cotidiano, y para elevar los contenidos de los programas que se emiten, será un aporte de extraordinario valor para el rescate y la dignificación de la cultura nacional.





