La donación de órganos y la fe religiosa
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Representantes de tres religiones -el catolicismo, el islam y el judaísmo- han decidido unir sus esfuerzos para realizar durante mayo una campaña pública destinada a despertar en los habitantes de la ciudad de Buenos Aires una conciencia vigorosa sobre el valor y la importancia de la donación de órganos y tejidos.
Para ello se ha trabajado en la búsqueda de las profundas coincidencias doctrinarias que esas tres concepciones religiosas exhiben en cuanto visualizan a los trasplantes de órganos como "un acto de amor".
Los católicos consideran que donar órganos o tejidos es una forma de ejercer la caridad, una manera de producir un acto de amor fraternal. Los trasplantes están aceptados doctrinaria y moralmente, de manera expresa, por la Santa Sede.
Los islámicos sostienen como principio la preservación de la vida y consideran que el cuerpo humano, vivo o muerto, es sagrado. De ahí que sólo admitan la realización de una autopsia cuando está autorizada expresamente por la Justicia, por los profesionales de la medicina o por los jurisconsultos religiosos. Pero el Islam reconoce como legítima la donación de un órgano o de parte de él para ser trasplantado a un paciente en riesgo de perder su vida. Exige, en todos los casos, que el donante haya fallecido y que se cuente con el acuerdo de sus familiares. Acepta también que el donante manifieste en vida la voluntad de donar sus órganos.
Para el judaísmo, salvar la vida de una persona equivale a salvar a la humanidad. Por supuesto, los judíos consideran que toda vida humana es idéntica y que dañar esa vida es violar las leyes sagradas. Además, la salvación de toda vida humana es un mandato espiritual y que para cumplir ese alto y noble fin está permitido, incluso, transgredir las normas sabáticas.
El objetivo de la campaña, que será coordinada por el Centro Interreligioso de Responsabilidad Social (CIRS), es sensibilizar a la comunidad frente al tema de la ablación e implante de órganos e informar a la población acerca de que las tres religiones mencionadas apoyan doctrinariamente los trasplantes y que así lo han manifestado en sucesivos pronunciamientos.
Por esa vía, se aspira a desterrar los mitos y prejuicios que todavía subsisten en esta materia y a colaborar con la benemérita obra que realiza el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), el organismo que coordina en todo el país la donación de órganos y realiza las tareas que conducen a la ejecución de los trasplantes.
Es profundamente alentador, en el plano de los valores espirituales, este empeño destinado a sensibilizar a la población de la ciudad para que se fortalezca y se extienda el concepto de que donar un órgano es dar vida. Y es aleccionador que la campaña sea impulsada desde el campo de la fe y a partir del esfuerzo conjunto de tres doctrinas religiosas que vienen del fondo de la historia y que están dispuestas a privilegiar sus puntos de contacto por encima de sus diferencias cuando está de por medio la necesidad de salvar vidas humanas.


