
La Rioja: ¿provincia o feudo?
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El contundente mensaje del rechazo ciudadano a la reelección indefinida del gobernador en Misiones, cuyos alcances trascienden al distrito norteño, parece no haber hecho mella en algunos mandatarios provinciales que pretenden perpetuarse en el poder. Es el caso del gobernador de La Rioja, Angel Maza, quien quiere un cuarto mandato al frente de la provincia.
El mensaje de Misiones no sólo terminó con los apetitos reeleccionistas del gobernador Carlos Rovira, sino que provocó una revisión de la estrategia política del presidente Néstor Kirchner, obligó al mandatario de Jujuy, Eduardo Fellner, a renunciar a una reforma constitucional para incluir una cláusula similar, y forzó la decisión de Felipe Solá de abandonar la vía judicial con el fin de lograr la habilitación para aspirar por un tercer período. Todos estos fueron gestos que la opinión pública consideró una sana y lógica respuesta a la contundencia de las urnas misioneras.
Angel Maza fue elegido gobernador de La Rioja en 1995 y en dos oportunidades más (1999 y 2003) fue reelegido, valiéndose de una estructura constitucional provincial que, como la de Santa Cruz, no limita el número de reelecciones. Para la última elección, Maza adelantó seis meses la fecha de los comicios provinciales con el fin de acoplar su boleta con la del ex mandatario y por entonces candidato presidencial Carlos Menem.
Luego de conseguirlo, rompió con su mentor político, el ex presidente, para sumarse a quienes se agolparon detrás de Kirchner. Dando un ejemplo de desprecio por las instituciones republicanas, el gobernador riojano se presentó el año último como candidato a senador nacional -cuando aún le restaban dos años de mandato- por el Partido de la Victoria y, una vez elegido, renunció a su banca para dejarla en manos de su hermana, Ada Maza, quien también integraba la lista. A la condenable traición del electorado le sumó el nepotismo, práctica arraigada en la política argentina que socava la credibilidad de la población en el sistema democrático.
Maza parece no haberse enterado de lo ocurrido en Misiones y haber olvidado su promesa de 2003, de que el actual sería su último mandato al frente del gobierno provincial. Esta actitud, que no advierte la necesidad de dar un prudente paso al costado, ha llevado a La Rioja a una situación política e institucional compleja, puesto que el vicegobernador, Luis Beder Herrera, se ha lanzado a la lucha interna en abierto desafío a las pretensiones de Maza.
En efecto, la confrontación intestina perjudica claramente a todos los riojanos, desde el momento en que el vicegobernador parece haber concentrado en su derredor a la mayoría de los legisladores provinciales, dispuestos a impedir desde el Poder Legislativo el accionar cotidiano de Maza con los consiguientes problemas administrativos para el distrito.
Es fundamental que los gobernantes tengan en cuenta que su principal objetivo es velar por el interés de sus Estados y de sus habitantes, procurar su desarrollo armónico, mejorar el nivel educativo y sanitario, asegurar la justicia y la paz, entre otros sabios preceptos fijados en la Constitución nacional y en la letra de las constituciones provinciales.
Hay que desterrar de la política argentina los intentos de algunos dirigentes de apoderarse de las estructuras del Estado y de utilizar a las provincias, en este caso La Rioja, como si fueran de su propiedad. Para ello, es necesario que como ciudadanos, los argentinos ejerzamos un auténtico control republicano y exijamos a los mandatarios que se ocupen de gobernar, no de soñar con reelecciones que, en algunos casos, tienden a convertirlos en señores feudales más que en auténticos mandatarios republicanos.






