
Los gatos del Jardín Botánico
1 minuto de lectura'
Durante años, dueños desaprensivos utilizaron el Jardín Botánico como depósito de las mascotas que ya no querían tener. Cualquier visitante puede observar a cientos de gatos retozando en el césped o subidos a las bellísimas estatuas que adornan el paseo diseñado por el célebre arquitecto paisajista francés Carlos Thays. Esta situación debilita la imagen que la sociedad construye sobre el estado del parque y el de su manejo, mientras los paseos guiados para alumnos, o loables actividades como las visitas guiadas nocturnas, las visitas para no videntes o para niños con necesidades especiales terminan siendo opacadas por la indeseada presencia de los felinos.
Las medidas adoptadas hasta ahora han sido insuficientes para erradicar el problema, y este magnífico paseo es hoy, lamentablemente, más conocido por los gatos que por sus especies vegetales. No sólo abundan olores nauseabundos, recipientes de comidas -en donde muchos vecinos les dan de comer a diario a los felinos- diseminados por doquier, papeles, botellas, vidrios rotos o restos de comida que afean el paisaje. También ocurre que, al no estar controlados sanitariamente, los animales se convierten en un serio riesgo para la salud de la población por las enfermedades que pueden transmitir. No debemos esperar a que alguien se enferme o se contagie para actuar.
Poco se puede hacer con los inescrupulosos que continúan dejando a sus mascotas en el espacio público que apelar a su sensibilidad y a su sentido común. El abandono de las mascotas es un acto cruel que vulnera tanto los derechos que tienen los gatos de ser respetados como seres vivos como el de la sociedad a gozar de un ambiente sano, por lo cual no se puede desconocer la necesidad de desarrollar programas de salud pública que prevengan estas conductas indeseables. En Rosario, bajo el lema "Adopte uno hasta que no quede ninguno" se ha implementado una importante campaña de adopción de animales, cuyo número ha crecido notablemente en el transcurso de los años. Previo control sanitario del animal, se procura la búsqueda de un hogar y dueño responsable.
Quizás adoptar un sistema similar podría solucionar en parte el problema. Y quienes caritativamente alimentan a los gatos deberían dar el ejemplo y ser los primeros en acogerlos en sus casas. La Comisión de Ecología de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires está trabajando en un proyecto de ley para regular la tenencia de perros y gatos en la Capital. Para el caso de los animales abandonados en el espacio público se prevé que se los capture en forma incruenta y se los traslade a un lugar que determinará la autoridad de aplicación, donde serán sometidos a controles, esterilizaciones y a la identificación, si no la poseen.
La problemática de los gatos en el Jardín Botánico requiere una solución ineludible e impostergable. El amparo dado hasta ahora a los felinos se fundamenta en principios humanitarios, pero el magnífico paseo no es el lugar apropiado para canalizarlos.






