
Los medios y el lenguaje
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Crece la preocupación por el censo de calidad en el lenguaje de los alumnos del nivel secundario. El problema no se plantea sólo aquí; está también presente en países de alto desarrollo educativo. Es un problema derivado de la prodigiosa irrupción de los medios electrónicos de comunicación en el seno de la sociedad contemporánea. A la difusión y al continuo uso de la TV y de la computadora, sobre todo, se atribuye en mayor medida la limitación que revela el vocabulario actual de los chicos. Un tema no menor también, y al que muchas veces hemos hecho referencia desde estas columnas, es la pérdida del hábito de la lectura en muchos niños y adolescentes, lo que hace su aporte a la falta de riqueza de vocabulario.
Según noticias recientes del Sunday Times de Londres, el insuficiente número de palabras que conocen quienes se gradúan en la escuela media dificulta sus posibilidades ulteriores de encontrar trabajo. Por su parte, The New York Times dio a conocer el resultado de encuestas según las cuales los menores estadounidenses llegan a pasar diariamente más de 7 horas y media sirviéndose de los medios electrónicos, promedio que ha superado con amplitud las 6 horas y media registradas hace un quinquenio.
Nos hallamos, pues, ante una situación que requiere, como tantas otras, una alianza coordinada de padres y docentes, tanto para promover el crecimiento lingüístico como el buen contacto y la comunicación con los adultos. Esto no niega los beneficios de los medios electrónicos de comunicación. Lo que se afirma es la necesidad de su buena administración.
Sin duda, la aceleración de los tiempos en que vivimos ha permitido el desarrollo y la difusión de los medios sin dar tiempo para reflexionar sobre el mejor modo de su inserción en la sociedad. Es lógico que los padres preserven a los hijos de una adicción a los medios, y que la escuela persista en defender la calidad del lenguaje.


