Odio local hacia Israel
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El peronismo de Zárate se sumó días atrás a la perniciosa tendencia, tan en boga entre algunos jóvenes de Occidente, de pintarse con los colores de Palestina y denunciar al Estado de Israel, acusándolo de “genocida”, proponiendo un acto público que, lejos de acercar ideas constructivas a un trágico conflicto, profundiza divisiones y lo posiciona cerca de grupos antiisraelíes y antisemitas.
El conflicto árabe-israelí es uno de los enfrentamientos más insondables de la actualidad. Buscar el diálogo y la comprensión entre estos pueblos, con respeto para los derechos de ambos no puede ser visto más que como una tarea loable.
Lamentablemente, el peronismo de Zárate estuvo lejos de proponer una mirada equilibrada que lo posicione como un actor constructivo en este debate. Con el despliegue de una gran bandera palestina, el acto fue una repetición de las consignas que se escuchan por parte de grupos enardecidos de islamistas antiisraelíes y antisemitas cuyo objetivo es la destrucción del Estado de Israel.
El acto decantó en una mirada maniquea de buenos y malos, que ve a Israel como el agresor, pese a que este conflicto se reavivó tres años atrás, cuando el grupo terrorista Hamas ingresó a territorio israelí y masacró salvajemente a 1200 civiles, además de utilizar la violencia sexual como arma de guerra.
Nada de ello fue parte de la discusión. Los matices y las complejidades no encontraron lugar en Zárate. Solo la idea errónea y perjudicial para cualquier progreso hacia la paz de presentar a los palestinos como víctimas de un supuesto genocidio israelí que no es tal. Ni una palabra para reconocer que hoy los palestinos apoyan mayoritariamente al grupo terrorista Hamas, que busca lisa y llanamente la eliminación de Israel del mapa de Medio Oriente, lo cual hace imposible cualquier discusión racional para solucionar el conflicto.
Desde el estrado se repitieron los clásicos argumentos de Israel como agresor, apoyado incondicionalmente por los Estados Unidos, una mirada que además de incorrecta evita hablar de los enormes apoyos tanto diplomáticos como económicos que reciben los palestinos. Evita hablar, por ejemplo, de que los millones de dólares con los que Qatar financió a Hamas fueron directamente utilizados para construir túneles e infraestructura de guerra y no para ayudar al pueblo palestino a gozar de mejor salud, educación y calidad de vida.
Tampoco se hizo mención a la historia de varias décadas en la que los israelíes propusieron soluciones de paz al conflicto, incluyendo la devolución total de los territorios ocupados, y que fueron sistemáticamente rechazados por los palestinos.
Nada de esto fue parte del acto. Únicamente hubo acusaciones que lo transformaron en una operación de desprestigio simple, sin complejidades ni matices, que no propone un solo concepto constructivo. Tristemente, revela los posicionamientos actuales de un peronismo sin ideas que busca pegarse a movimientos donde la izquierda y el islamismo promueven más odio y división. Todo lo que no se necesita en este contexto.
