Peligrosos cuatriciclos en la playa
Ante la inacción de los municipios, es necesaria una ley para reglamentar el uso en las costas bonaerenses
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Mientras en la ciudad de Buenos Aires los porteños empiezan a comprobar con satisfacción los resultados de aplicar el sistema de penalización de las infracciones de tránsito ( scoring ) y en la provincia de Buenos Aires se espera ponerlo en práctica en aproximadamente tres meses, hay una realidad propia de las vacaciones argentinas en la playa que no ha cambiado un ápice en los últimos años y que sigue agravándose y siendo muy peligrosa.
Nos referimos al hecho de que por la costa bonaerense circulan este verano unos 10.000 cuatriciclos, la mayoría de las veces manejados por adolescentes o menores (por supuesto, sin casco protector) con la anuencia de sus padres, que ya han protagonizado varios accidentes. Estas pequeñas máquinas tienen una gran potencia -pueden alcanzar velocidades de hasta 100 km/h- y no son nada fáciles de manejar, cuando se trata de competir en los médanos, práctica que es la más habitual entre sus jóvenes conductores, y que redunda en vuelcos y choques bastante riesgosos para ellos y para el resto de los veraneantes. Todo esto sin pensar en la agresión sonora que contamina el medio ambiente.
Según precisa un informe del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), los conductores de cuatriciclos no están sometidos como otros a la exigencia de tener licencia y seguro, porque, cuando en 1994 se sancionó la ley nacional de tránsito, estos vehículos no fueron categorizados ni definidos para circular por la vía pública. De manera que los municipios deberían ser los encargados de reglamentar el tema y, en la mayoría de los casos, no lo hacen, escudándose en el vacío legal.
Al hecho de que los menores no pueden conducir de ninguna manera un cuatriciclo y que lo hacen sin casco, también se agrega que más de dos personas vayan a bordo de estos vehículos, con lo que se puede concluir que cualquier exceso es posible.
Como decíamos en un editorial sobre este mismo tema, "La estupidez en cuatro ruedas", si las autoridades de todos los municipios de nuestras costas no extreman su vigilancia para proteger a los menores de la inconsciencia de sus progenitores, muy pronto habrá que lamentar que los medios reflejen en sus crónicas veraniegas más de un accidente protagonizado por estos pintorescos vehículos, porque sus conductores, como ya es costumbre, no han utilizado las más mínimas medidas de seguridad a la hora de circular sobre ellos.
Frente a esta realidad que no cambia, es necesario que finalmente una ley provincial venga a llenar el vacío legal existente, porque es ingenuo seguir esperando a que cada municipalidad legisle en ese sentido.



