Polémico puente en la laguna Garzón
El hábitat de varias especies únicas podría desaparecer a raíz de una controvertida decisión del gobierno uruguayo
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El gobierno de Uruguay anunció, luego de una reunión del llamado Gabinete Productivo, que "se acordó una salida" para la construcción del polémico puente sobre la laguna Garzón con la intención de "extender la industria turística hacia Rocha". Se reemplazaría así el sistema de balsas que hoy conectan los departamentos de Maldonado y Rocha.
Esta medida de compromiso llega después de años de conflicto e implicaría la construcción de un puente "largo", que "tenga menos incidencia en la boca de la laguna", y que sea "liviano" para evitar el tránsito de camiones y maquinarias pesadas en la zona. La aparente solución resulta de dudoso valor jurídico: no sólo no ha sido tomada por la autoridad ambiental que debía resolver el tema, sino que finalmente parece aceptar la construcción de un puente distinto del analizado.
La propuesta de reemplazar las balsas por un puente produjo fuertes discusiones de carácter ambiental que involucraron por igual a argentinos y uruguayos. El área de la laguna Garzón -por ingresar al Sistema de Areas Protegidas del Uruguay- y la zona de apenas 25 kilómetros que la separa de la laguna de Rocha poseen una inmensa riqueza en biodiversidad y paisaje. Algunas especies que allí habitan no se encuentran en otras partes del mundo. Muchas de ellas son migratorias y están amenazadas de extinción.
En esa zona varios emprendimientos inmobiliarios de capitales argentinos han propiciado la construcción de un puente para agilizar el cruce y promover un rápido crecimiento que parece emular el mundialmente conocido "modelo español" que soterró por completo el encanto del Mediterráneo y sus playas.
El informe interno preparado por la máxima autoridad ambiental del Uruguay, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), señala que todo el ecosistema de la laguna Garzón sufrirá daños por la construcción del puente y que esa obra promovería la construcción de otro puente sobre la laguna de Rocha, con un impacto acumulativo en el área.
Construir un puente será incompatible con la "exclusividad" y baja densidad que proponen los emprendimientos y que tendrá como efecto la desaparición del hábitat de varias especies y la merma en la calidad de varios balnearios, incluido José Ignacio.
La propuesta de contar con un puente sobre la laguna Garzón ha sido rechazada por décadas por todos los estudios científicos, que recomendaron una visión más sustentable: fortalecer las otras vías alternativas disponibles, de modo de promover accesos por caminos perpendiculares y no paralelos a la costa. Se trata de la postura mantenida por la propia Dinama, que ha evitado dar su aprobación a la instalación de un puente pese a la fuerte presión política que ha sufrido.
El propio presidente Mujica, aun después de un extenso y profundo proceso de análisis, ha buscado una solución fuera de su gabinete: curiosamente, pidió un informe "privado", paralelo al de su propia autoridad ambiental. Lo alarmante es que este informe privado fue preparado por el mismo ingeniero que realizó los estudios hidrológicos presentados para la construcción del puente por quienes promueven uno de los emprendimientos inmobiliarios en la costa rochense.
Estas medidas que opacan la tradicional fortaleza institucional de nuestro país hermano han enfurecido a las comunidades vecinas y a los políticos de la oposición porque ponen en riesgo, innecesariamente, uno de los sitios de mayor naturalidad del Uruguay.
Si se piensa que el cruce en balsa toma menos de tres minutos, cabe preguntarse si han analizado todas las posibles alternativas para cruzar esos ciento ochenta metros o solamente se está respondiendo, como lo mencionan varios diarios orientales, a la presión inmobiliaria y a los políticos de turno.
Una regla de oro en el turismo de naturaleza es que si no hay límites adecuados el atractivo se pierde. Termina siendo contradictoria la idea de urbanizar y de mantener las características de naturalidad de un lugar, y esto lo perciben mucho antes quienes viven allí que aquellos que sólo se acercan al lugar por razones puramente políticas, o económicas.






