
Prebenda y clientelismo en Misiones
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En el último tramo de la campaña para la elección de convencionales en Misiones, convocada para modificar la constitución provincial y permitir la reelección indefinida del gobernador en beneficio del actual mandatario, Carlos Rovira, salió a relucir la peor cara de la política con el uso clientelista de la ayuda social del Estado.
Desde la ética, el espectáculo que la actuación preelectoral del gobierno misionero proyecta al resto del país es absolutamente deplorable. No se puede cuestionar el esfuerzo que desde el Estado se hace para paliar la situación de pobreza extrema en amplios sectores de la sociedad argentina. En cambio, sí merece ser condenado el uso de la ayuda social cuando se acercan las elecciones, a cambio del respaldo a determinado candidato o lista, porque se trata de un repudiable chantaje.
A días de una elección para reformar la constitución en Misiones con el solo objetivo de introducir una cláusula de perpetuidad en el poder, las manifestaciones de clientelismo parecen haber desbordado todas las fronteras, en lo que luce como una creciente paranoia populista. En esa provincia casi la mitad de la población vive en la pobreza y cerca de un 20 por ciento en la indigencia.
A las denuncias de reparto de comida, colchones y otros productos de primera necesidad junto con la boleta del Frente Renovador de la Concordia, que apoya la reelección de Rovira, se sumó en los últimos días la distribución de cheques oficiales de un crédito blando de 1000 pesos para mujeres, entregado por el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), dependiente del Estado misionero, también con la lista de los candidatos oficialistas para los comicios del domingo próximo.
De acuerdo con lo informado por el presidente de ese organismo, entre el viernes último -cuando comenzó el operativo de los créditos para financiar el inicio de una nueva actividad- y anteayer, 1500 personas recibieron los cheques que deberán devolver en 12 cuotas de 83 pesos a partir del cuarto mes de entregado. Anteayer una multitud de mujeres reclamó de viva voz ese beneficio, otorgado en el contexto del programa Pro Mujer, que administra el Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (Sacra), cuya titular en el distrito es la senadora nacional Elida Vigo, aliada del gobernador.
Es llamativo el descaro con el que se actúa en procura de obtener votos, en otro esfuerzo por tratar de comprar conciencias a la vista de todos y sin disimulo, una actitud absolutamente inmoral y condenable. En esa provincia se combina hoy aquello que la Argentina debería desterrar para siempre: clientelismo, prebenda y nepotismo.
A ello se suman las denuncias de agentes de policía a quienes se les habría prohibido asistir a misa con el argumento de que las iglesias se han transformado en comités de campaña, a raíz de la candidatura como convencional opositor al gobierno del ex obispo de Iguazú Joaquín Piña.
El diario El Territorio, de Posadas, que denunció una campaña persecutoria de la administración provincial, informó que mercaderías enviadas por el Estado nacional destinadas a programas como "El hambre más urgente", se encuentran en depósitos, algunos de ellos clandestinos, manejados por funcionarios que cumplirían órdenes del comité de campaña que apoya la reelección indefinida de Rovira.
La ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, inauguró obras y entregó casi 4 millones de pesos la semana última para ayuda alimentaria -en violación de la ley provincial de regulación de las campañas electorales que prohibe ese tipo de actos, según advirtió Poder Ciudadano-, sumándose al esfuerzo por garantizar el triunfo electoral del oficialismo.
Los apetitos de permanecer en el poder del gobernador misionero no son una novedad en la Argentina de hoy, cuando desde la Casa Rosada se alienta a los mandatarios provinciales a obtener la reelección indefinida. Es una fórmula probada en Formosa, San Luis, La Rioja, Catamarca y Santa Cruz a la que, con algunos matices, se acaba de sumar Tucumán, al tiempo que se proyecta hacer lo mismo en Jujuy.
La pretensión de manipular las conciencias de los sectores carecientes, a quienes dirigentes políticos inescrupulosos consideran un botín que se puede traducir en votos en su favor, tiene que ser combatida y denunciada por toda la sociedad. Es repugnante la manipulación de los sectores más humildes y necesitados, cuya voluntad se intenta comprar con dádivas y una ayuda circunstancial, que sólo sirve para adormecer el dolor que genera la pobreza, sin ofrecer una solución estructural a la gravedad en la que están sumergidos.
El drama de millones de argentinos que viven en la indigencia no se resolverá con clientelismo prebendario ni con ayuda social teñida de proselitismo, sino con crecimiento económico, más empleo y educación. Es hora ya de terminar con esas prácticas corruptas y que los líderes políticos se comprometan a dotar de mayor transparencia a las campañas electorales.






