
Premio a escuelas solidarias
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Semanas atrás, veinte escuelas, de entre 3900 de todo el país, fueron seleccionadas como finalistas para el Premio Presidencial Escuelas Solidarias, que busca estimular a los alumnos para que desarrollen proyectos que permitan mejorar la calidad de vida de sus comunidades. El programa está dirigido tanto a escuelas públicas como privadas. Desde la plantación de árboles en la Puna hasta la capacitación laboral en comunidades indígenas, todas las iniciativas ofrecieron una respuesta participativa y solidaria a una necesidad social específica.
El jurado -integrado en esta ocasión por Juan Carlos Tedesco (Unesco), Darío Pulfer (OEI), Jorge Rivera (Unicef), Martín Etchevers (Fundación Noble) y Javier Comesaña (Fundación LA NACION), entre otros- entregó finalmente tres primeros premios, de 10.000 pesos cada uno, para la escuela-albergue Vicente López y Planes, de Cangrejillos, Jujuy, y su transformación del paisaje puneño; el colegio San José Obrero, de la ciudad de Neuquén, que llevó sus técnicas de construcción -carpintería en madera, electricidad, herrería y soldadura- a la comunidad mapuche de Parque Chacaico Sur, y el colegio Pablo Apóstol, de Hierbabuena, Tucumán, que transformó su investigación y difusión para prevenir el mal de Chagas en una campaña que los mismos alumnos hicieron en escuelas rurales chaqueñas, tucumanas y salteñas. Se entregaron también siete segundos premios, de 5000 pesos cada uno.
Este galardón, instituido por el Ministerio de Educación de la Nación, que surgió en 2000, ha movilizado desde su creación a más de 600.000 alumnos en toda la Argentina. Y como lo reconocen los maestros y profesores que alientan a sus alumnos a intervenir en el concurso, cuando los chicos estudian para compartir conocimientos y aprender a su vez otros valores, la experiencia educativa y humana se enriquece enormemente.
Son este tipo de iniciativas gubernamentales las que deben ser aplaudidas y apoyadas, porque no sólo dan cauce institucional a esa enorme fuerza solidaria que caracteriza a la sociedad argentina, de la cual hemos hablado tantas veces en esta página, sino que también marcan un rumbo para que los gobiernos provinciales y otras instituciones privadas las repitan dentro de su área de influencia. La integración que se logra entre las distintas comunidades y los jóvenes alumnos está augurando la segura reparación de las relaciones sociales que la aguda crisis de 2001 había dañado seriamente.




