
Preocupa el turismo cinegético
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El turismo es una de las actividades de mayor crecimiento en los últimos años. La diversidad de nuestros paisajes ofrece numerosas alternativas para la creciente oleada de visitantes de distintas latitudes.
Sin embargo, resulta preocupante el crecimiento del llamado turismo cinegético, negocio organizado por empresas no siempre habilitadas, que ofrecen la caza de hasta tres mil aves silvestres por día. Usualmente, los cazadores provienen de países como los Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Italia y España, donde estas cacerías ilimitadas están absolutamente prohibidas. En Internet es fácil comprobar que se ofrecen como "presas garantizadas" especies cuya caza está absolutamente prohibida por nuestras normas.
Si bien las empresas que comercializan este "atractivo" aducen que algunas de esas aves pueden ser consideradas plagas, no es correcto generalizar esta categoría. Por el contrario, es necesario estudiar cada caso concreto, supervisando si efectivamente ocasionan daños a los productores y, en tal caso, analizar las formas de paliar la situación de modo de evitar matanzas indiscriminadas. Es sabido que en las jornadas de cacería organizadas por estas empresas no hay una distinción de las especies a batir y en general todo lo que vuela se transforma en un blanco.
Esta actividad está afectando ecosistemas que apenas conocemos, como nuestra estepa patagónica o el litoral mesopotámico, que ya sufren otros problemas de conservación y poseen sistemas de áreas naturales protegidas que hay que fortalecer y no debilitar. Se puede dar el caso paradójico de que una bandada que pueda contemplarse en un parque nacional como especie emblemática sea ultimada al traspasar los límites de la reserva y sobrevolar alguna de las estancias donde se practica esta actividad.
Las últimas estimaciones de Aves Argentinas indican que son 120 las especies de aves silvestres en riesgo de extinción en nuestro país. Es por eso que resulta imprescindible monitorear de cerca el desarrollo de esta actividad y supervisar las especies sobre las que se desarrolla, el cumplimiento de las cuotas diarias y la idoneidad de las empresas del rubro.
Sería vital que desde la Secretaría de Turismo de la Nación y las oficinas provinciales se promoviera con mayor insistencia una alternativa no extractiva de turismo de naturaleza, como lo es la observación de aves o birdwatching, que es compatible con la conservación de las especies y respeta esos recursos para el disfrute de las futuras generaciones. Esta actividad, con la diversidad de especies que habitan la Argentina tiene un notable potencial para generar importantes recursos económicos para nuestro país de un modo más sustentable. En los Estados Unidos, por ejemplo, ha generado un movimiento que supera los 40 millones de observadores de aves, que movilizan unos 30 mil millones de dólares cuando observan y fotografían aves silvestres. Atraer a nuestro país a esos contingentes de turistas especializados puede ser un buen comienzo para dar respuesta a esta inquietud.
En definitiva, las mil especies de aves argentinas, representantes de nuestro extraordinario patrimonio natural, esperan que las soluciones de nuestros dirigentes también tengan vuelo.




