Robo de datos biométricos
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Las nuevas tecnologías imponen sistemas de verificación de identidad de las personas que no demanden soportes físicos, mucho menos numéricos, para reemplazarlos paulatinamente por los llamados datos biométricos, rasgos físicos y de conducta absolutamente singulares que, en principio, serían más difíciles de robar o falsificar.
Videos virales advierten sobre la conveniencia de no exhibir imágenes de las manos de forma que cualquiera pueda copiar las huellas dactilares, método que asumimos podría aplicarse para reconocer también un rostro. En julio de 2023 la firma Worldcoin impulsó un sistema financiero digital global a partir de la identificación de las personas mediante su iris, ofreciéndoles a cambio criptomonedas. Hasta principios de 2024, unos 500.000 argentinos ya habían escaneado su iris a cambio de dinero.
Claro que si una clave se filtra, se puede cambiar pero si nos roban los datos faciales o las huellas, estaremos en problemas. Hoy, un cibercriminal puede falsificarlos con herramientas sofisticadas, incluso utilizando inteligencia artificial, para acceder a cuentas bancarias, archivos oficiales o información de salud. De allí la importancia de asegurar la integridad y confidencialidad que recibirán nuestros datos biométricos antes de entregarlos, chequeando fines, tiempos de almacenamiento y habilitación de acceso a terceros, considerando también si podremos revocar nuestro consentimiento.
Trascendió en estos días que una organización criminal ofrecía dinero a personas vulnerables a cambio de dejarse escanear los ojos. Estos datos biométricos se usaban para abrir cuentas en billeteras virtuales a las que redireccionaban la recaudación de casinos online clandestinos y de otros delitos por montos varias veces millonarios.
La investigación que lleva a cabo la fiscal de La Plata Betina Lacki arrancó con la denuncia de una mujer a quien le habían ofrecido 80.000 pesos por el escaneo de sus ojos para luego pagarle solo la mitad.
Detectives de la División Delitos Fiscales de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) detuvieron a Mauro Perrotta, Ignacio Leonel Marchioni y Albertina Mangini, imputados por los delitos de asociación ilícita, estafa, juego clandestino y lavado de activos que podrían tener conexiones interprovinciales e internacionales. Mangini, secretaria de primera instancia del Patronato de Liberados del Ministerio Público Fiscal bonaerense, fue acusada de captar a las potenciales víctimas, personas bajo procesos penales, convertidas luego en titulares de cuentas que en pocos meses movieron más de 27 mil millones de pesos. La Secretaría de Control Disciplinario y Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia de Buenos Aires ya interviene en el caso. Por su parte, Marchioni está vinculado con la causa Sur Finanzas, financiera ligada a la Asociación del Fútbol Argentino.
En allanamientos realizados en La Plata, Quilmes, Mar del Plata y La Falda, entre otras ciudades, se secuestraron tarjetas, armas, celulares, notebooks, pendrives, posnets, discos rígidos y dinero. Los peritajes forenses, contables y financieros seguramente aporten información para reconstruir el circuito económico y a sus responsables jerárquicos y beneficiarios finales.
Cualquiera puede quedar involucrado en delitos o actos de terrorismo transnacional, estafas o ciberataques por haber cedido sin conciencia una valiosa parte de su identidad. Que la apertura de una cuenta no demande que el interesado esté presente ya constituye un escollo para la seguridad. Los controles deben ser más estrictos, utilizando el entrecruzamiento de datos o algún otro mecanismo que los expertos podrán diseñar para evitar que alguien no haya sido inducido o sus datos robados.
Dado que las víctimas suelen ser las personas más necesitadas y vulnerables, desde el Estado debería alertarse a la población ante este tipo de delitos dirigidos a suplantar identidades con daños irreversibles, creando conciencia sobre el valor de ejercer el poder de control sobre los propios datos biométricos.
