Rodríguez Zapatero, bajo sospecha
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Apenas pasado día y medio desde que la candidata del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), María Jesús Montero, exministra de Hacienda y exvicepresidenta del Gobierno, cosechara el peor resultado socialista en las elecciones en Andalucía, el presidente Pedro Sánchez sumó un nuevo cuestionamiento que erosiona todavía más la ya debilitada posición de su gobierno.
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido imputado por la Audiencia Nacional, investigado por delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales, pertenencia a organización criminal y falsedad documental, dentro de la investigación por el desvío de fondos públicos en el rescate de la aerolínea venezolana Plus Ultra bajo la presidencia de Sánchez, quien en los últimos días sostuvo que no encuentra motivos para retirarle el apoyo a su predecesor.
La investigación nace de una actuación impulsada por la Fiscalía Anticorrupción y ha derivado en registros policiales, informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y un auto judicial minucioso y de enorme dureza.
Las pormenorizadas pesquisas llevadas a cabo por la UDEF permiten al juez instructor describir al detalle un entramado de empresas pantalla, algunas con ramificaciones familiares, y supuestas redes de influencia, lo que ha provocado un indisimulado escalofrío en las filas socialistas y, a la vez, un aluvión de descalificaciones en el Partido Popular (PP).
La oposición conservadora aprovechó inmediatamente el anuncio del tribunal para aumentar la presión sobre Sánchez, cuyo círculo íntimo y familiar ya estaba envuelto en acusaciones de corrupción desde hace tiempo.
Rodríguez Zapatero se ha convertido en un expresidente bajo sospecha, el primero imputado en una investigación judicial en democracia. Según se afirmó, el exmandatario aprovechó sus contactos personales y su acceso a los funcionarios del gobierno con el objetivo de conseguir un rescate para Plus Ultra por valor de 53 millones de euros (unos 63 millones de dólares) para luego beneficiarse a sí mismo.
El exmandatario insistió en negar uno a uno los cargos en un video en el que reiteró la absoluta legalidad y transparencia de sus ingresos privados, como hizo ante la comisión del Senado. El PSOE ha decidido cerrar filas con Rodríguez Zapatero, denunciando supuestas persecuciones políticas y apelando a sus logros históricos para tratar de blindarlo políticamente.
La cerrada defensa del Partido Socialista no responde únicamente a la protección de un expresidente. Tiene también un evidente componente preventivo con la vista en el propio Sánchez. La imputación a Rodríguez Zapatero refleja el fracaso moral del socialismo y lo coloca en el centro del debate político justo cuando el PSOE busca definir su relato ante la opinión pública española.


