¿Secretario de la ONU argentino?
MONTEVIDEO.- A mediados de 2026 la ONU deberá elegir un nuevo secretario general para el período 2027- 2031. La Argentina ha postulado la candidatura de Rafael Grossi, y debemos prestar atención a este movimiento internacional muy importante.
En efecto, una rotación nunca formalizada pero sí tradicional lleva a que el remplazante del actual portugués Guterres en ese cargo tan relevante corresponda al continente americano. Ciertamente, hubo en estos meses algunas postulaciones informales, como la de la expresidenta chilena Bachelet. Pero, sobre todo luego del triunfo de Kast en Chile, ninguna en Latinoamérica presenta el peso específico de la candidatura de Grossi.
En primer lugar, está su importante trayectoria personal en ámbitos diplomáticos, que lo llevó a ocupar nada menos que la dirección del Organismo Internacional de Energía Atómica, lugar clave en lo que refiere al control internacional del armamento nuclear. Por tanto, ha estado en contacto directo con las principales autoridades de las potencias mundiales y con las crisis regionales más relevantes, como por ejemplo la de Medio Oriente
En segundo lugar, está la jugada diplomática que lleva adelante la Argentina. Su canciller Quirno declaró que “la decisión de proponerlo no es circunstancial, sino que surge de una reflexión profunda sobre el momento crítico que atraviesa el sistema multilateral y sobre el tipo de liderazgo que hoy necesitan las Naciones Unidas para recuperar eficacia y credibilidad; sin las cuales, su esencia queda despojada de sentido y mística”. Y el propio Grossi en su presentación de candidatura en Buenos Aires declaró que hay muchas cosas que no están funcionando bien en la ONU y que hay que tener una “mirada sin hipocresía, reconociendo los defectos de aquello que queremos cambiar”. Y agregó: “es necesario ese coraje de la reforma. Y la Argentina lo sabe”.
Naturalmente se abrirá ahora un tiempo de negociaciones diplomáticas para buscar decisivos apoyos a la candidatura de Grossi. Sin embargo, desde ya es evidente la inteligencia de la oportunidad que toma Buenos Aires en las actuales circunstancias internacionales. En efecto, el giro a la derecha del continente sudamericano es muy notorio, y con él un alineamiento tras las ideas de reformas de un multilateralismo que todo el mundo percibe como necesario, pero que ninguno acepta como sinónimo de una especie de gobierno supranacional autopercibido superior a las autoridades de los Estados para tomar decisiones.
Detrás de esta forma de ver las relaciones internacionales están no solamente estos países sudamericanos, sino también y sobre todo el gobierno de Estados Unidos que es, claro está, la principal potencia del mundo, y que por tanto tiene enorme peso en esta decisión tan importante para la ONU. Además, hay otros países claves, como Italia en Europa Occidental y varios de Europa del Este, que participan de esta idea de multilateralismo basado en la expresión soberana de los Estados. Y por supuesto que la propia experiencia de Grossi, con trato directo en estos años con los presidentes de China y Rusia, por ejemplo, ayuda a hacer visible su candidatura y previsible su comportamiento y sentido profesional diplomático.
Es que Grossi no se plantea quitar protagonismo a la ONU, sino hacer de ella un actor clave en las negociaciones internacionales de paz. Para ello quiere reformar su funcionamiento. Y ese objetivo es muy importante teniendo en cuenta el profundo descrédito en el que ha caído esta organización tan relevante del orden internacional.
Finalmente, se trata de una candidatura muy importante para la región, ya que en este marco mundial los países del Mercosur con agenda de flexibilización abierta lograríamos contar con un secretario general que sería un gran aliado para nuestro desarrollo. Ojalá nuestra cancillería entienda todo esto y actúe en consecuencia.





