Señal alentadora en el "valijagate"
La Cámara en lo Penal Económico imprimió un importante impulso a una investigación signada por una sospechosa lentitud
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Por primera vez desde el inicio de la causa hace ya más de un año, la Justicia dio un claro impulso a la investigación del "valijagate", que tal como lo había encarado el juez de instrucción Daniel Petrone parecía condenado al letargo y al olvido.
Nos referimos al fallo de la Sala B de la Cámara en lo Penal Económico, superior de Petrone en la causa abierta en agosto del año pasado a raíz del secuestro de la valija que el ciudadano venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson pretendió ingresar en Aeroparque con 800.000 dólares.
La importancia de este fallo radica en que accedió al pedido de los fiscales María Luz Rivas Diez y Mariano Borinsky de restituirle al expediente un delito que Petrone le había quitado: el de contrabando. Petrone había limitado la investigación al presunto lavado de dinero, un delito que, curiosamente, como demuestran nuestras estadísticas, parece imposible de probar en la Argentina, pues en los siete años de vida de la ley de lavado no existe una sola condena judicial.
A instancias de la Sala B, Petrone ahora deberá investigar, además del lavado, el delito de contrabando, mucho más fácil de probar. Cuando el juez lo eliminó del sumario, hubo suspicacias y más de un observador consideró que el magistrado, nombrado por la Presidenta, buscaba favorecer a funcionarios, ex funcionarios y a personas muy cercanas a los Kirchner, incluido el matrimonio presidencial, que también podía resultar involucrado en la causa.
Porque es preciso tener presente que Antonini Wilson arribó al Aeroparque en un avión contratado por la empresa estatal argentina Enarsa en compañía del presidente de ésta, Exequiel Espinosa, y del todopoderoso Claudio Uberti, responsable del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi) y virtual embajador comercial en Venezuela.
Uberti fue acusado -no así Espinosa-, pero el juez Petrone le dictó la falta de mérito por el delito de lavado de dinero. Ahora, a instancias de la Sala B, que confirmó esta falta de mérito, el magistrado también deberá investigarlo por contrabando.
Ese delito, el contrabando, está probado: Antonini Wilson no declaró el dinero de la maleta. Por otra parte, en el juicio realizado en Miami a raíz de las presiones que allí recibió Antonini Wilson de agentes y enviados venezolanos para que asumiera como suyo el dinero y guardara silencio sobre los demás aspectos, se recogieron varias declaraciones en el sentido de que los 800.000 dólares no le pertenecían y provenían de la petrolera estatal de Venezuela (Pdvsa), que estaban destinados a la campaña presidencial de Cristina Kirchner y que, según Antonini Wilson, en el mismo vuelo habría llegado otra valija, más grande, con 4,2 millones de dólares. Además, este empresario afirmó que la valija con los 800.000 dólares era de Uberti y que este funcionario le solicitó que la cargara al descender del avión en Aeroparque.
La Sala B le recomendó a Petrone medidas para profundizar la investigación. Por ejemplo, averiguar la ruta completa del dinero. Los camaristas también repararon en la demora de tres horas que registró el vuelo, que arribó en la madrugada del sábado 4 de agosto del año pasado, porque tal vez se especuló con que a esa hora los controles aduaneros serían más laxos. También le solicitaron a Petrone que cite a declarar a Espinoza y a los pilotos, y destacaron que Uberti habría mentido al afirmar que conoció a Antonini Wilson en Caracas el día previo al arribo a Buenos Aires, pues la fiscalía probó que se encontraron en mayo del año pasado.
A partir de ahora, tras el impulso que le imprimió la Sala B, será lícito sospechar que las demoras en que pueda incurrir Petrone en la búsqueda de la verdad pueden obedecer a presiones políticas. Recordemos que aquel sábado 4 de agosto de 2007, a poco de dejar el Aeroparque y mientras el venezolano permanecía demorado allí mientras los agentes aduaneros contaban los billetes de la famosa valija, Uberti efectuó varios llamados sospechosos a la quinta de Olivos.


