Sólo la punta del iceberg
Se demoró demasiado la renuncia del interventor de Lotería y Casinos bonaerense, acusado de graves hechos
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Luis Alberto Peluso ha debido renunciar como interventor del Instituto de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires luego de que el periodismo reveló las investigaciones judiciales de las que es objeto. La gravedad de las acusaciones que pesan sobre Peluso, los millonarios recursos que maneja en un área tan sensible, polémica y poco transparente como los juegos de azar, que suman 24.000 millones de pesos por año, y, finalmente, el hecho de que Peluso es una persona que ha gozado de la máxima confianza del gobernador Daniel Scioli tornan su caso más preocupante aún.
Una de las denuncias obedece a que no habría incluido en su declaración jurada de bienes un departamento de 300 metros cuadrados en Miami, que estaría valuado en dos millones de dólares y se encontraría a nombre de una empresa que le pertenecería. Otra, a que su mujer sería representante de apostadores argentinos en cuatro casinos de Las Vegas.
Una tercera denuncia es por presunto enriquecimiento ilícito debido al manejo de una sociedad que prestaba dinero dentro del casino flotante de Buenos Aires, actividad prohibida en el ámbito de los casinos por la Lotería Nacional desde 1994 por cuanto fomentan la adicción al juego.
La fiscal que interviene en esa última investigación solicitó el envío de los testimonios recogidos a la justicia en lo penal tributario ante la posibilidad de que Peluso haya incurrido en una evasión fiscal millonaria.
Pero ahí no terminan los hechos que se le imputan, porque entre enero y mayo últimos habría utilizado poco más de cuatro millones de pesos del presupuesto en catering y eventos, pese a que en febrero pasado el gobernador Scioli firmó un decreto de responsabilidad en la calidad del gasto público para solicitar a los funcionarios de la gobernación que redujeran los gastos. En los últimos cinco años, Peluso, además, habría efectuado 29 viajes a los Estados Unidos y 35 a Uruguay. Algunos de los viajes al vecino país los habría realizado en aviones particulares.
Como puede advertirse, son muchos y gravísimos los hechos sobre los cuales, obviamente, aún debe expedirse la Justicia. Pero causa inquietud que alguien tan cercano al gobernador haya dado pie a ese tipo de fundadas sospechas y que el mandatario bonaerense, en el mejor de los casos, nada haya sabido.
Tampoco tranquiliza la forzada renuncia en sí, pues sólo se hará efectiva dentro de un mes, cuando comience finalmente el proceso de normalización de Lotería y Casinos de Buenos Aires, el organismo que, junto con la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), es el principal instrumento recaudador de la provincia.
Lamentablemente, la industria del juego se encuentra, como un tumor maligno, en franca expansión en nuestro país debido a decisiones del gobierno kirchnerista no sólo equivocadas sino también sospechadas de favoritismo, pues buena parte de esa industria se encuentra en manos de Cristóbal López, un fuerte allegado al ex presidente Néstor Kirchner.
Peluso, aunque en otra escala y siempre sobre la base de las denuncias, podría haber tenido un papel similar, pero con el agravante de que además de ser el responsable político del juego bonaerense también tendría intereses económicos personales en esa actividad. En su caso, el gobernador Scioli ha demostrado muy pocos y tardíos reflejos.


