Un nuevo panorama mundial
El País/Uruguay
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MONTEVIDEO.- Pocos inicios de año han sido tan movidos en materia internacional como este 2026. Para nuestra región, la caída de Maduro ha significado el fin del signo internacional dictatorial de Venezuela. Es evidente que falta mucho aún para poder decir que en Caracas rige una democracia. Sin embargo, es claro que ese país ya no es más refugio estratégico de grupos terroristas como el Hezbollah o de narcoguerrillas ni aliado de potencias autoritarias como Rusia o Irán ni tampoco sostén de la dictadura cubana ni desestabilizador mayor de las democracias del continente con su arma de emigración poblacional masiva. También, los cambios que se avecinan en Cuba son fundamentales: el fin de la dictadura castrista, que tanto daño ha hecho a su país y a todo el continente, será histórico.
Para la política mundial, es evidente que las distintas guerras llevadas adelante en Medio Oriente están cambiando la ecuación geopolítica de las grandes potencias.
Un mundo occidental que haya limitado fuertemente la nefasta influencia terrorista iraní en la escena internacional, que replantee los contornos y designios de la OTAN y que verifique en nuestro continente la caída de las dos dictaduras más desestabilizadoras de las últimas décadas, es sin duda alguna un mundo completamente diferente al que existía antes de 2026.
Frente a todo esto están quienes critican a EE.UU. por su imperialismo, brutalidad, unilateralidad y excesos guerreros. Sin embargo, un análisis sereno debiera responder lo siguiente: ¿hasta cuándo América Latina iba a tener que sufrir la nefasta influencia de Maduro o de la dictadura de los Castro? ¿Acaso era posible aceptar que en algún momento el Irán de los ayatollah, reconocido Estado terrorista, accediera al arma nuclear? Este nuevo panorama mundial llegó para quedarse. Debe ser integrado a las definiciones de nuestro interés nacional.



