
Vida Silvestre y un legado trabado por la Justicia
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El proceder irregular de algunos representantes de la justicia santafecina impide que la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), una de las organizaciones no gubernamentales más reconocidas de nuestro país, con 37 años de dedicación a la conservación de la naturaleza, cumpla adecuadamente con sus loables objetivos.
En los años 80, Carlos Roque Saavedra Lamas hijo de Carlos Saavedra Lamas, quien fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1936 participó en diversas ocasiones de charlas y eventos de la FVSA, relacionados con la conservación de la naturaleza y la difusión de la conciencia ambiental. Debido a que carecía de descendientes directos, quiso legar a esa institución el producido de la venta de todos sus bienes en razón de su "amor a la naturaleza", y por reconocer que esa entidad era "seria y efectiva en el cumplimiento de sus objetivos", decisión que mantuvo inalterada hasta su fallecimiento a principios de 2011.
El proceso sucesorio quedó radicado en un juzgado de la Capital Federal. El testamento establece que los bienes materiales de Saavedra Lamas deben ser vendidos y el producido correspondiente entregado a la FVSA. Se procedió así a la venta de la estancia El Carmen, situada en la provincia de Santa Fe. Ocurre que cuando el albacea se disponía a entregar esa posesión al adquirente, un antiguo peón del establecimiento impidió su ingreso, manifestando ser su propietario, maniobra organizada por un conocido abogado local con el apoyo de un juez circunstancialmente a cargo del Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual de la ciudad de Santa Fe. Incluso, pese a que se había notificado al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para evitar la venta de los animales, el mismo abogado obtuvo una medida favorable de la Justicia Federal, que le permitió burlar aquella traba y menoscabar consecuentemente el patrimonio de la sucesión.
En definitiva, hasta ahora la ausencia de un accionar adecuado del tribunal interviniente de la justicia de Santa Fe y la actitud alejada de toda ética de quienes actúan ante esos tribunales han imposibilitado el cumplimiento de la última voluntad del señor Saavedra Lamas y, consecuentemente, está impidiendo que los fondos de la sucesión contribuyan a que FVSA los destine a actividades de bien público. Esta organización, como muchas otras de nuestro país, se sostiene sin subsidios estatales y con la generosidad de miles de personas que, a través de donaciones, respaldan su trabajo en pos de la conservación de la naturaleza. Vale destacar que la fundación ha materializado estos apoyos en, por ejemplo, la creación de nuevas áreas protegidas públicas, como la estancia Monte León, donada en 2004 para la constitución del primer parque nacional de la costa patagónica o, en 2009, con la donación a la provincia de Buenos Aires para constituir el primer Parque Nacional de los Pastizales Pampeanos. Teniendo en cuenta la grave situación planteada, entendemos que la justicia de la provincia de Santa Fe debería aplicar las sanciones que pudieran corresponder y tomar medidas inmediatas para revertir la lamentable situación planteada de modo que pueda hacerse efectivo el legado de Saavedra Lamas, para que la Fundación continúe colaborando con la conservación del patrimonio natural argentino.






