Perfiles tecnológicos
se buscan

Son los profesionales que la Argentina más necesita, pero solo el 20 por ciento de los graduados secundarios termina eligiendo estas carreras universitarias.

El ITBA no solo lleva adelante un “trabajo de hormiga” para despertar en los chicos las vocaciones vinculadas con la ingeniería, la tecnología y la gestión, sino que además viene actualizando sus currículas para formar a los profesionales que el país (y el mundo) están pidiendo.


La importancia creciente de la tecnología en la sociedad y su impacto en todas las actividades implica que para insertarse en la era digital la Argentina requiere de la disposición de un número de profesionales que resulta insuficiente para cubrir la demanda actual. “Para disminuir la brecha en las capacidades y encarar el futuro con mayor efectividad, será necesario dejar atrás una educación masiva e ir hacia una más personalizada, atractiva e interdisciplinaria, centrada en la tecnología como motor de la transformación hacia la sociedad del mañana”, arranca a explicar José Luis Roces, rector del ITBA.


“Los trabajos que van a estar demandándose en el futuro pivotean en torno a tres ejes, que son a la vez los que están marcando nuestro plan estratégico”, explica el vicerrector del ITBA, Andrés Agres.

“Por un lado, está todo lo relacionado a la energía: el sector energético en el país está teniendo, y va a tener cada vez más, una enorme demanda de profesionales. La otra área que tiene un gran futuro es la bioingeniería, la conjunción de la tecnología con las ciencias de la vida y su impacto en la salud. Y por otro, la automatización, la digitalización, los datos y la impresión 3D. Son todos conocimientos que como universidad centrada en la tecnología estamos reforzando. Y no por nada más del 90 por ciento de nuestros graduados se está recibiendo con trabajo”, destaca.


Una universidad
que facilita el entorno



De acuerdo a diferentes estudios, entre los perfiles tecnológicos más demandados en los próximos años habrá desde expertos en ciberseguridad hasta desarrolladores de blockchain pasando por ingenieros de aprendizaje automático, arquitectos de la nube y analistas de inteligencia de negocios.


“En general se trata de esas profesiones que generan valor para el mundo. De ahí que como universidad tenemos el poder y la misión de facilitar nuestro entorno”, enfatiza José Luis Roces. En esta época de transformación digital, el ITBA desarrolla iniciativas que involucran temáticas tales como machine learning, innovación abierta, inteligencia artificial e Internet de las cosas, entre otras, con el objetivo de encontrar soluciones creativas e innovadoras a los problemas más complejos de la sociedad.


Donde apunta el futuro


El propio ITBA viene desde hace años desarrollando un “trabajo de hormiga” en el terreno de los cambios en la metodología de enseñanza de las ciencias que tiene lugar en la secundaria.

De hecho mantienen una treintena de convenios con colegios para lograr un intercambio fluido entre los docentes de la universidad y los que en la secundaria están a cargo de materias como física, matemática y química, que son punta de lanza a la hora de despertar vocaciones tecnológicas.

Roces, que encabeza la prestigiosa casa de estudios, que este año celebra su 60 aniversario, apunta a una cuestión estructural: “Todas las universidades que estamos enseñando ciencia deberíamos poder tomar un compromiso ‘aguas abajo’, en el sentido de poder abrir las puertas a los colegios”, advierte Roces.



Las ingenierías están en constante transformación y tal vez el ejemplo más diáfano sea el de los bioingenieros dedicados a crear órganos artificiales. Pero las carreras más “clásicas” también evolucionan hacia el interior de las currículas, enfatizando en lo que hoy se llaman las “habilidades blandas”: comunicación, capacidad de trabajar en equipo, flexibilidad, persuasión y sobre todo, pensamiento crítico.

“Incrementamos las materias que generan esos tipos de conocimiento, pero también las metodologías que en general fortalecen esas habilidades”, marca Roces y señala que si bien hoy existe cierta tendencia a la hiperespecialización de los conocimientos, a la vez hay que integrar esas “pequeñas píldoras” en un mar más integral. “El conocimiento se parece cada vez más a una T, hay profundidad pero también hay lateralidad”.

En esa línea el ITBA viene ofreciendo una serie de licenciaturas -en Analítica Empresarial y Social y en Administración y Sistemas- que sobresalen por vincular a los negocios con la tecnología. sin poseer una base tan fuerte en matemática, física y química.

“Nosotros estamos ahí, sabemos cuáles son las tecnologías que van a estar ascendentes en el mundo y son las que enseñamos”, marca Roces haciendo hincapié en la necesidad de seguir despertando las vocaciones que seguramente existen en los estudiantes secundarios. “Es ahí donde hay un trabajo enorme para hacer”.


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