Saltar al contenido principal
Miembros de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS) de Francia permanecen frente a un incendio en la calle Faubourg du Temple, mientras estallan enfrentamientos en la plaza de la República tras una manifestación no autorizada en el centro de París, el 18 de octubre

¿A quién beneficia el caos? Las sospechas sobre la injerencia extranjera detrás de las protestas que sacuden a Europa

La Comisión Europea está investigando si actores de otros países, como Rusia o Estados Unidos, amplificaron la violencia y los saqueos en el continente antes de un año con elecciones importantes; el rol clave de las redes sociales

La Comisión Europea está investigando si actores de otros países, como Rusia o Estados Unidos, amplificaron la violencia y los saqueos en el continente antes de un año con elecciones importantes; el rol clave de las redes sociales

10'
Compartir

PARIS.– París, Milán, Bruselas, Tirana, Lisboa… En cuestión de días, las mismas imágenes de saqueos, vidrieras destrozadas, mobiliario urbano y vehículos en llamas, dieron la vuelta al mundo. En vísperas de una serie de elecciones decisivas en Europa, la pregunta es inevitable: ¿a quién beneficia el crimen? A Moscú, a Washington, a la extrema derecha y a los libertarios que sueñan con una Europa distinta. Aunque ninguno de ellos haya encendido la mecha, ¿es posible que la estén atizando?

El fuego estalló en Francia el 17 de octubre, pero las brasas ya bullían en todas partes. Italia, Bélgica, Portugal… según diversas fuentes europeas, la Comisión Europea está investigando si actores extranjeros han amplificado la violencia y los saqueos que acompañaron las movilizaciones en esos cuatro países. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, no dudó en hablar de una “guerra híbrida”, librada contra las naciones europeas a través de las redes sociales.

publicidad
Disturbios por toda Francia
Disturbios por toda Francia

Y el calendario obliga a pensar. España vota el 29 de noviembre, Francia elegirá presidente en abril de 2027, mientras que Italia, Grecia y Polonia renovarán sus parlamentos antes de que termine el próximo año. Nunca la Unión Europea (UE) estuvo tan expuesta, y rara vez tantas potencias han tenido tanto interés en verla derrumbarse.

La estrategia del Kremlin

Para el Kremlin, lo que está en juego es su propia existencia.

“El régimen y sus líderes se juegan la supervivencia en Ucrania: no pueden perder esta guerra”, analiza el investigador Kevin Limonier, especialista en el ciberespacio ruso, en una entrevista para Le Grand Continent. Francia sería el segundo país más apuntado por las injerencias rusas después de Ucrania. La razón, según la periodista Marion Solletty, autora de Agents du chaos (“Agentes del caos”), es su potencia militar y su papel motor en la “coalición de voluntarios” liderada por Emmanuel Macron, pero también su gran debilidad: “sus divisiones actuales, una polarización extrema y una permeabilidad históricamente importante al discurso ruso”.

En otras palabras, un resultado electoral que pudiera hacer tambalear el apoyo francés a Kiev justifica cualquier inversión. Y Moscú ya no se anda con rodeos ideológicos.

publicidad
Un manifestante sostiene una bandera francesa durante una protesta contra el aumento del costo de vida en Estrasburgo, Francia, el sábado 24 de octubre
Un manifestante sostiene una bandera francesa durante una protesta contra el aumento del costo de vida en Estrasburgo, Francia, el sábado 24 de octubre Jean-Francois Badias - AP

“Todo aquello que pueda utilizarse para subvertir nuestro sistema político, tanto de derecha como de izquierda, se utilizará, independientemente de su coherencia ideológica”, advierte Limonier. “Rusia no busca el caos por el caos. Busca socavar los cimientos de nuestra democracia para debilitar a un adversario político y geopolítico”, retoma Solletty.

El modus operandi ya es conocido. Según el investigador David Colon, influencers pro-Kremlin vinculados a la campaña rusa Storm-1516 —que ya actuó durante las legislativas alemanas el invierno boreal pasado— han “amplificado los acontecimientos” y difundido falsos relatos en torno al 17 de octubre, mientras varias ONG han detectado actividad rusa en las redes sociales tanto antes como después de las movilizaciones.

Injerencia de EE.UU.

Y, si bien Moscú actúa en las sombras, los Estados Unidos de Donald Trump avanzan a plena luz.

“¡Francia arde! ¡Cierren sus fronteras y retomen el control antes de que sea demasiado tarde!”, lanzó el presidente estadounidense el 18 de octubre. Su vicepresidente, J. D. Vance, añadió: “Los progresistas occidentales han importado el tercer mundo a Francia y a otros países”.

publicidad

A dos semanas de las elecciones norteamericanas de mitad de mandato del 3 de noviembre, la Francia en llamas se ha convertido en un argumento de campaña para el movimiento MAGA (Make America Great Again): Francia como el espejo de lo que le esperaría a Estados Unidos sin Trump.

Esta fotografía muestra un incendio que consume el ayuntamiento, después de que un grupo de personas irrumpiera en el edificio durante una jornada de protestas en Limoges, el 17 de octubre
Esta fotografía muestra un incendio que consume el ayuntamiento, después de que un grupo de personas irrumpiera en el edificio durante una jornada de protestas en Limoges, el 17 de octubre PASCAL LACHENAUD - AFP

Pero el interés va más allá del cálculo electoral.

“La injerencia de Estados Unidos no es sutil, sino abierta. No estamos en los grises, sino en el blanco y el negro”, subraya la politóloga Maud Quessard, autora de La Puissance sans príncipe (“El poderío sin principios”), para quien la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por Washington en diciembre de 2025 asume “la voluntad de Estados Unidos de ver producirse un cisma ideológico intraoccidental” y promete apoyar a los partidos europeos denominados “patrióticos”. Es decir, de extrema derecha.

El objetivo, según Kevin Limonier, es un “remodelado estratégico” que pase por el debilitamiento de las estructuras europeas. Sin contar con que Washington demuestra “una intolerancia muy fuerte hacia cualquier forma de autonomía estratégica” del continente.

publicidad

Limonier utiliza una expresión de la novelista finlandesa Sofi Oksanen, para evocar una “finlandización” de Europa. Es decir, un espacio tapón y neutral, atrapado entre dos polos de poder. En otras palabras: Moscú y Washington no persiguen los mismos fines, pero sus acciones son complementarias.

Los intereses de la extrema derecha

Entre estos dos gigantes, la extrema derecha europea actúa como el altoparlante natural. Su interés es doble. Primero, electoral: cada noche de disturbios alimenta el discurso sobre la inseguridad y la inmigración, otorgando a la Reunión Nacional (RN) de Marine Le Pen, a Vox de Santiago Abascal y a la Alternativa para Alemania (AfD) de Alice Weidel el papel de partidos del orden, sin necesidad de que salgan a la calle.

El segundo interés es ideológico: una UE debilitada sirve a su proyecto de una “Europa de las naciones”, libre de Bruselas. Por otra parte, los vínculos de todas esas formaciones con Moscú no son nuevos: en 2014, el entonces llamado Frente Nacional —hoy Reunión Nacional—, obtuvo un préstamo de 9 millones de euros de un banco ruso. Los vínculos con los Estados Unidos trumpistas, en cambio, no se disimulan, sino que se declaran abiertamente.

Marine Le Pen, de Reunión Nacional
Marine Le Pen, de Reunión NacionalNICOLAS TUCAT - AFP
publicidad

La galaxia libertaria

Queda la galaxia libertaria, la más esquiva. Su rostro más conocido es Elon Musk, quien no oculta nada. Como propietario de X, apoyó abiertamente a la AfD en las legislativas alemanas y predijo una “guerra civil inevitable” durante los disturbios británicos del verano boreal de 2024. Al ser consultado recientemente sobre la idea de que “Francia está terminada”, respondió: “Casi. Tienen una última oportunidad en estas elecciones”.

Pero su interés es también económico: Bruselas, con su normativa sobre servicios digitales, es uno de los pocos poderes que planta cara a los gigantes tecnológicos.

Elon Musk conversa con la presidenta federal de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, por videoconferencia en un acto partidario
Elon Musk conversa con la presidenta federal de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, por videoconferencia en un acto partidarioHendrik Schmidt - dpa

El presidente argentino Javier Milei, otra figura libertaria, ha arremetido en varias ocasiones contra el gobierno de Pedro Sánchez, provocando crisis diplomáticas con Madrid. Para Maud Quessard, los “tecno-libertarios” forman, junto a los conservadores religiosos, una de las dos columnas del movimiento MAGA.

El rol de las redes sociales

Pero, ¿cómo se interviene en una revuelta que no se ha provocado? Inflándola, potenciándola. Una cuenta de X con 5000 seguidores difundió un video visto seis millones de veces que mostraba a supuestos manifestantes franceses lanzando fuegos artificiales. Las imágenes, aunque reales, habían sido grabadas en 2024 en Tiflis, Georgia.

Según servicios de inteligencia europeos, cuentas de extrema derecha prorrusas, pero también iraníes o argelinas, han difundido masivamente videos para avivar el clima de violencia. Y no hace falta pertenecer a esos servicios para darse cuenta de que, desde hace varias semanas, se han multiplicado los fake en la mayoría de las redes sociales, cuando se trata de las manifestaciones en Europa.

publicidad
Un manifestante se enfrenta a la policía antidisturbios durante una protesta antigubernamental en el centro de Tirana el 15 de octubre de 2026
Un manifestante se enfrenta a la policía antidisturbios durante una protesta antigubernamental en el centro de Tirana el 15 de octubre de 2026ARMEND NIMANI - AFP

Las recetas están probadas: redes de cuentas falsas y bots, sitios de noticias falsos que clonan a medios reales, videos sacados de contexto, hashtags impulsados artificialmente e influencers pagados. Todo ello nutre a los algoritmos de las plataformas, que premian la indignación, el odio y el racismo.

En un reciente artículo, el vespertino Le Monde relata el caso de la francesa Thais d’Escufon, portavoz de Génération Identitaire hasta su disolución en 2021 por discursos de “incitación al odio y a la violencia contra los extranjeros y la religión musulmana”, que se ha convertido en la favorita de los medios del movimiento MAGA en Estados Unidos.

“En los últimos días ha denunciado la violencia urbana francesa en la cadena trumpista One America News, así como en el programa de la influencer estadounidense Angela Rose”, menciona el periódico. A los 27 años, Anne-Thais du Tertre, su nombre real, ha logrado señalar sistemáticamente como culpables de los acontecimientos recientes a los “inmigrantes y sus descendientes, siempre bajo la mirada aprobatoria de sus entrevistadores”, agrega.

“Del lado estadounidense, asistimos a un asalto desde arriba, a través de las grandes plataformas y nuestra dependencia digital”, analiza Kevin Limonier.

publicidad
Una barricada de cartones y basura arde mientras los manifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta antigubernamental en Italia, el 17 de octubre
Una barricada de cartones y basura arde mientras los manifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta antigubernamental en Italia, el 17 de octubrePIERO CRUCIATTI - AFP

“Los rusos, en cambio, optan por una suerte de guerrilla cibernética”, agrega, y usa una metáfora: al igual que los peces pequeños que nadan tras la estela de las ballenas, Rusia “necesita los algoritmos estadounidenses para llegar a los europeos”.

El peligro aquí reside en el riesgo de escalada, de ataques físicos y ciberataques dirigidos contra infraestructuras críticas o incluso supermercados, como se vio precisamente este mes en varios lugares de Europa, donde centenares de heladeras de supermercado hackeadas durante la noche dejaron de funcionar, obligando a esos comerciantes a tirar decenas de miles de euros en alimentos.

Antecedentes

Pero nada de esto es nuevo. Es solo peor. En 2016, la Internet Research Agency de San Petersburgo inundó Facebook y Twitter para influir en las elecciones presidenciales estadounidenses, tal como documentó la investigación del fiscal especial Robert Mueller. Ese mismo año, el referéndum del Brexit alimentó sospechas de injerencia rusa, sobre las cuales un informe parlamentario británico reprocharía al gobierno en 2020 no haber investigado a fondo. En 2017, en vísperas de la segunda vuelta de las presidenciales francesas, los “Macron Leaks” —miles de documentos pirateados— fueron lanzados a la red para ser difundidos masivamente. Ese mismo año, la crisis catalana fue amplificada por medios de comunicación y cuentas afines a Rusia.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en una reunión del consejo de seguridad antes de las protestas de este sábado
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en una reunión del consejo de seguridad antes de las protestas de este sábadoTERESA SUAREZ - POOL
publicidad

Entre 2018 y 2019, RT France y Sputnik —hoy prohibidas en este país— convirtieron el movimiento de los “chalecos amarillos” en su tema favorito, ilustrando lo que muchos especialistas califican de “instrumentalización de las marginalidades sociales”. En 2023, Viginum, el servicio francés de vigilancia contra las injerencias digitales, sacó a la luz la operación Doppelgänger, que clonaba sitios web de los principales medios franceses. Ese mismo año, París acusó a una red rusa de haber amplificado las fotos de estrellas de David vandalizadas en la capital. Finalmente, a fines de 2024, Rumania se vio obligada a cancelar sus elecciones presidenciales tras el ascenso fulgurante del candidato ultranacionalista Calin Georgescu a través de TikTok, en un contexto de sospechas de injerencia rusa.

Una mujer pasa frente al bar "La Barrique", quemado durante una jornada de movilización en París, el 17 de octubre
Una mujer pasa frente al bar "La Barrique", quemado durante una jornada de movilización en París, el 17 de octubre DIMITAR DILKOFF - AFP

¿Significa esto que debemos ver la mano de Moscú o de Washington detrás de cada barricada? Los especialistas advierten al respecto.

“Explicar que las manifestaciones fueron provocadas por potencias extranjeras representa un peligro político fundamental”, advierte Limonier. A su juicio, esto permite a los líderes políticos “eludir sus responsabilidades” y equivale a ignorar “un problema real de la desigualdad social”. En efecto, para que un estallido social pueda ser instrumentalizado, es necesario que exista una realidad orgánica previa.

En definitiva, el crimen beneficia a muchos, pero sus causas son primordialmente europeas. “Las desigualdades sociales constituyen también vulnerabilidades estratégicas”, señala Limonier. Para Maud Quessard, la otra brecha es la fractura generacional: “No hemos preparado a la próxima generación política”. Es verdad, los jóvenes son cada vez menos politizados y, por ende, más expuestos a la manipulación. Pero, en resumen: las injerencias no crean las grietas. Simplemente se aprovechan de ellas.

publicidad