Apoyo árabe a los palestinos y a la paz

Los líderes reunidos en El Cairo criticaron a Israel, pero no pidieron romper los lazos con ese país; exhortación de Mubarak
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22 de octubre de 2000  

EL CAIRO.- La cumbre de líderes árabes reunida en El Cairo proclamó su solidaridad con los palestinos y condenó a Israel por su excesivo uso de la violencia. También llamó a las naciones árabes a reducir al mínimo los lazos con ese país, pero no exigió una ruptura total, a la vez que reiteró la necesidad de continuar con el proceso de paz.

Dieciséis de los 22 miembros de la Liga Arabe buscaron establecer un equilibrio entre mantener el "agónico" proceso de paz y aplacar la indignación en el mundo árabe, que exige medidas enérgicas contra Israel.

Sin embargo, los resultados fueron moderados, según se desprende de un borrador elaborado por la cumbre, en el que los dirigentes se disponían a anunciar el congelamiento de nuevas medidas tendientes a normalizar su relaciones con Israel y el suspenso la participación árabe en las conversaciones multilaterales sobre cooperación económica y regional.

La moderación provino de países como Egipto y Jordania, mientras otros, más extremos, pidieron directamente la guerra santa, aunque eso no se plasmó en el borrador del comunicado.

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, dijo que los árabes tienen el deber histórico de intentar una vez más salvar el proceso de paz, mientras que el príncipe saudita, Abdullah II, instó a establecer un fondo de 1000 millones de dólares para respaldar la intifada (insurgencia) y otros proyectos para destacar el carácter árabe y musulmán de Jerusalén.

En tanto, el líder palestino, Yasser Arafat, prometió en su discurso ante la cumbre que la intifada continuará, pero aseguró que los palestinos aún quieren la paz. "Nuestra elección es por una paz justa, permanente y amplia", declaró.

Se estima que el texto final de la cumbre, que culmina hoy, no instará a los árabes a romper todo vínculo con Israel, pero sí solicitará al tribunal de guerra de las Naciones Unidas juzgar a los israelíes por las "masacres" a civiles palestinos.

"Nuestro pueblo de la Santa Intifada ha prometido a cada árabe, musulmán y cristiano de este mundo que continuará su batalla con todos los medios legítimos hasta alcanzar la victoria", declaró ayer Arafat ante la cumbre. Más tarde dijo a la TV egipcia que "la intifada de la mezquita de Al-Aqsa continuará y triunfará".

También instó a la comunidad árabe a respaldarlo. "Pedimos a los árabes adoptar una postura apropiada ante los sacrificios de nuestro pueblo", dijo.

El vocero del gobierno del primer ministro Ehud Barak, Nachman Shaí, replicó desde el Estado judío que el discurso estaba lleno de "provocaciones sin fundamento hacia Israel" y que "ahora queda claro que Arafat no pondrá en práctica el acuerdo de Sharm el-Sheikh".

Barak ha anunciado que Israel se retirará indefinidamente del proceso de paz tras la cumbre árabe para reevaluar su política en el diálogo, y que no descarta "medidas unilaterales" si Arafat declara un Estado palestino.

Reacciones

El comportamiento de los países árabes fue desigual. En deferencia a Egipto y Jordania, que tienen tratados de paz con Israel, el borrador pareció dejar en manos de cada gobierno árabe la decisión de qué hacer con las relaciones existentes.

Mubarak, anfitrión de la primera cumbre árabe en cuatro años, optó por la moderación, y aunque condenó la "actitud beligerante" de Israel hacia los palestinos, enfatizó que los árabes deben intentar salvar la paz.

En su primer discurso tras el fracaso de la tregua que él y el presidente norteamericano, Bill Clinton, ayudaron a acordar hace una semana en Sharm el-Sheikh, Mubarak criticó a Israel por su "tendencia a la provocación" matando a civiles y a "niños indefensos y dejando libres a colonos extremistas armados".

Por su parte, el presidente de Siria, Bashar al-Assad, se quejó de que "mientras nosotros nos esforzamos por alcanzar la paz, Israel se esfuerza por provocar la guerra".

En un extremo, países como Libia, Marruecos, Túnez, Irak y Yemen directamente pidieron la suspensión de las relaciones diplomáticas, y en algunos casos, una ofensiva.

La delegación de Libia se retiró de la cumbre al no haber conseguido que Egipto y Jordania suspendieran sus lazos con Israel.

"La cumbre no incluye una clara condena a Israel, o por lo menos una propuesta de la suspensión de relaciones diplomáticas, que es lo menos que se puede hacer", dijo su vocero.

"Mientras nuestros hermanos palestinos están muriendo a diario, y la opinión pública árabe está enardecida por las actividades israelíes, el liderazgo árabe se encuentra pasivo y silencioso", indicó.

Algunos gobiernos árabes están preocupados ahora por el sentimiento de militancia que la simpatía pública por los palestinos han llevado a sus propias calles. La capital egipcia vio ayer cómo miles de estudiantes exigían a los dirigentes árabes que declaren la guerra a Israel.

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