Bush jura hoy en un país dividido y en alerta

Las medidas de seguridad en Washington son las mayores en la historia; unas 500.000 personas asistirán a las ceremonias
Jorge Rosales
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20 de enero de 2005  

WASHINGTON.- Protegido por las mayores medidas de seguridad en la historia de los Estados Unidos y con la amenaza de protestas, George W. Bush asumirá hoy su segundo mandato para presidir un país empantanado en una guerra cada día más compleja en Irak y afrontar los desafíos de las reformas estructurales que requiere la economía norteamericana.

Bush, de 58 años, iniciará su segundo período con el 51% de adhesión popular, el índice de popularidad más bajo de todos los mandatarios que fueron reelegidos en los últimos 50 años, con la sola excepción de Richard Nixon. Una encuesta publicada ayer por el diario USA Today, la cadena de noticias CNN y Gallup, reveló que Bush asume en un país dividido en partes iguales. El 49% cree que el líder republicano contribuye a la unión de los norteamericanos, pero otro 49% lo considera como el causante de la división en la nación.

Bush llega a la jura "centrado, optimista y enérgico", dijo ayer Karl Rove, el arquitecto del triunfo del mandatario republicano en las elecciones del 2 de noviembre. La primera nevada del año le ofrecerá a Bush el paisaje de una ceremonia de asunción blanca. Se espera que unas 500.000 personas asistirán a la jura frente al Capitolio y el desfile entre el Congreso y la Casa Blanca.

Las fiestas de inauguración comenzaron ayer con cenas privadas y tres encuentros a la luz de las velas a los que asistieron el presidente y la primera dama, Laura Bush, y se cerrarán esta noche con celebraciones en hoteles lujosos y en edificios emblemáticos de la ciudad. Las fiestas privadas, algunas de las cuales contarán con la presencia de Bush, costarán unos 40 millones de dólares y han sido blanco de duras críticas por el contraste que ofrecerán con las imágenes de los soldados norteamericanos librando una guerra en Irak.

A menos de 24 horas de las ceremonias, el comité de Relaciones Exteriores del Senado recomendó al pleno de la Cámara la confirmación de Condoleezza Rice como secretaria de Estado. Sólo el senador John Kerry y su colega demócrata Barbara Boxer votaron en contra. Si hoy aprueba su nominación, Bush le tomará juramento por la tarde.

Pero no todo será celebración. Se espera que las calles sean el escenario de marchas de protestas y actos en contra de la asunción de Bush, la guerra en Irak, en defensa del medio ambiente y en favor de los derechos al aborto, tres cuestiones que dominaron la campaña. También habrá actos de protesta en distintas ciudades del país.

Bush logró su reelección después de una extenuante campaña dominada por la guerra en Irak, pero que al final fue definida también por una corriente conservadora que abrazó la defensa que hizo el líder republicano de los valores tradicionales de la familia, la religión y la oposición al matrimonio gay.

El centro de la ciudad quedó sellado ayer al mediodía, al activarse en su totalidad el impresionante dispositivo de seguridad. Un perímetro de 100 manzanas fue cerrado con bloques de hierro y cemento y los edificios linderos a la Casa Blanca y el Capitolio fueron tomados por agentes del Servicio Secreto. Desde anoche nadie puede ingresar a ninguno de ellos sin autorización especial.

La asunción de Bush es la primera después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que inauguraron la era de guerra global contra el terrorismo que el mandatario norteamericano está dispuesto a librar en cualquier rincón del planeta. El ejército desplegó baterías de misiles antiaéreos cerca del Congreso, tal como ocurrió en la primera celebración del Día de la Independencia tras los atentados, el 4 de julio de 2002. Si bien el gobierno no cuenta con indicios de posibles atentados, el Departamento de Seguridad Interior y el Servicio Secreto dispusieron medidas de seguridad sin precedente para proteger a la capital y a los máximos símbolos de la democracia norteamericana.

En pocos metros cuadrados, sobre las escalinatas del Capitolio, se concentrará al mediodía todo el poder político de Estados Unidos, ya que a la jura de Bush y el vicepresidente Cheney, que tomará el presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, asistirá el pleno del Congreso. En el momento en que Bush alce su mano para jurar por un nuevo período como presidente número 43, aviones de combate F-16 estarán sobrevolando el área con la orden de derribar cualquier aparato que viole la zona restringida de 36 kilómetros del centro. "No queremos dejar nada al azar", dijo el director del Servicio Secreto, Ralph Basham, que destacó que las medidas "no tienen precedente".

En su discurso inaugural (a las 13 en la Argentina), Bush fijará las prioridades de su segundo mandato, que estará condicionado por la evolución de la guerra en Irak, la lucha contra el déficit fiscal y la suerte de las ambiciosas reformas de la economía, fundamentalmente la seguridad social.

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