
Los creadores de la IA se debaten entre la cultura de la investigación y la empresarial, mientras no pueden asegurar si su invención será tan buena como quieren creer
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NUEVA YORK.- Uno de los detalles lindos de la historia de OpenAI es que fue construida en base a la desconfianza. Empezó como un laboratorio de investigaciones sin fines de lucro porque sus fundadores creían que la inteligencia artificial no debía ser impulsada por empresas comerciales, movidas básicamente por el afán de lucro.
Por David Brooks

