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OSLO.– Con la presencia de casas reales de todo el mundo en el país, Noruega se detuvo este miércoles para despedir al rey Harald V, el monarca que durante 35 años ocupó el trono y que construyó una imagen de cercanía poco habitual para una institución asociada al protocolo, la distancia y la solemnidad.
Miles de personas se agolparon en las calles de Oslo para acompañar el cortejo fúnebre y rendir homenaje a un rey recordado por su calidez, su sentido del humor y, sobre todo, por su voluntad de estar cerca de la gente.
