Continúa la escalada del euro: tocó su máximo en cuatro años

Las señales de que EE.UU. favorece un dólar más bajo impactaron en el mercado
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20 de mayo de 2003  

HONG KONG (The New York Times).- Nuevas señales de que el gobierno de George W. Bush podría estar en favor de un dólar más débil impulsaron ayer una corrida de ventas en los mercados de divisas que hizo bajar el valor de la moneda norteamericana a su nivel más bajo frente al euro en cuatro años.

Mientras el dólar bajaba, el euro trepó hasta 1,1737 dólar, la primera vez que la moneda común europea sobrepasó el valor de 1,17 dólar, nivel al que cotizó al ser presentado en enero de 1999. Durante su primer día de operaciones, el 4 de enero de ese año, llegó a 1,18 dólar, pero pronto se debilitó.

La divisa norteamericana también bajó ayer frente a las asiática, pese a las continuas dificultades de la región con el SARS y al rescate, durante el fin de semana, por parte del gobierno de Japón, de un importante banco en problemas. El dólar bajó casi un yen, cotizándose a 115,14 yenes y elevando a casi el 10 por ciento su retroceso frente a la divisa japonesa en el último año.

El dólar repuntó levemente en las operaciones vespertinas en Europa, después de concluidas en general las operaciones en Asia, pero la divisa norteamericana permaneció por debajo de los niveles del viernes último.

El sábado último, después de una reunión de ministros de finanzas de los países industrializados en Deauville, Francia, el secretario del Tesoro norteamericano, John W. Snow, pareció redefinir la política estadounidense de un "dólar fuerte".

Snow afirmó que un dólar fuerte es una divisa en la que la gente tiene confianza y es difícil de falsificar. Pero no dijo nada acerca de preservar el valor del dólar en los mercados de divisas, algo que los operadores esperaban escuchar, particularmente después de que el propio Snow había mencionado una semana antes que un dólar más débil contribuiría con las exportaciones norteamericanas.

Realineación "modesta"

Además, Snow describió la reciente caída del dólar como una realineación "modesta". Hasta ayer, la caída del dólar había sido limitada en la mayoría de los países asiáticos, pero frente al euro había caído un 21 por ciento en el último año, aun antes del inicio de las operaciones ayer.

Rob Nichols, vocero del Tesoro de los Estados Unidos, señaló después de Snow el sábado último que los comentarios del secretario no representaban un cambio en la política norteamericana. Pero los operadores interpretaron los comentarios de Snow como una confirmación de sus sospechas de que los Estados Unidos preferían un dólar más débil, y reaccionaron por momentos con una frenética ola de ventas en los mercados de divisas.

Ayer, la Casa Blanca intentó frenar las especulaciones al reiterar el apoyo de Bush a un dólar fuerte, según informó la agencia Associated Press, que citó al vocero presidencial, Ari Fleischer. "No hay cambio (de política), ni más ni menos", señaló.

Sin embargo, Wall Street sufrió de todos modos sus mayores pérdidas en una sola rueda desde el 24 de marzo pasado. El índice industrial Dow Jones retrocedió un 2,14%, a 8493,39 puntos, mientras que el Nasdaq bajó un 2,97%, a 1492,77 unidades.

Un dólar más débil podría ayudar a la economía estadounidense y crear puestos de trabajo haciendo que las exportaciones norteamericanas sean menos costosas y, por lo tanto, más competitivas en otros mercados.

Pero permitir que el dólar se debilite también podría ayudar al gobierno de Bush políticamente.

El resultado de las recientes elecciones presidenciales se decidió en gran medida en la zona norte del centro-oeste, donde los electorados republicanos y demócratas son más parejos que en el resto del país. La prosperidad de las industrias automotriz y siderúrgica de esa región, y de los cientos de miles de trabajadores que ocupan, dependen mayormente de la competitividad internacional de esas industrias, y su competitividad a su vez depende en buena medida del valor del dólar.

Pero el descenso del dólar también podría perjudicar a la economía norteamericana si hace que los inversores extranjeros se vuelvan temerosos respecto de invertir en acciones y bonos norteamericanos. Una fuga de inversores extranjeros o incluso un menor flujo de nuevas inversiones desde el extranjero podrían provocar una caída en los mercados de acciones y bonos y un aumento de las tasas de interés.

Andy Xie, economista de Morgan Stanley, sostuvo que un dólar más débil en realidad haría poco para cerrar el profundo déficit comercial de Estados Unidos, especialmente en el corto plazo. La baja se produjo fundamentalmente frente al euro, mientras que el déficit comercial norteamericano se ha reflejado fundamentalmente con los países asiáticos, que o bien anclan sus monedas al dólar, como en el caso de China, o intervienen activamente en los mercados de divisas para limitar la depreciación del dólar, como en el caso del Japón.

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