El auge de los delivery de comida inunda de plástico a China

La utilización de estos servicios creció de manera exponencial y solo se recicla una mínima parte de los desechos
La utilización de estos servicios creció de manera exponencial y solo se recicla una mínima parte de los desechos Crédito: NYT
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31 de mayo de 2019  • 19:26

PEKÍN.- Lo más probable es que el legado físico perdurable del auge de Internet en China no sean los centros de oficinas de cristal y acero ni los departamentos elegantes de las élites tecnológicas. Será el plástico.

El enorme crecimiento de las aplicaciones de entrega de alimentos a domicilio en China está inundando al país de cajas, utensilios y bolsas. El sistema irregular de reciclaje no puede seguirle el paso al problema. La mayoría del plástico se desecha, se sepulta o se quema con el resto de la basura.

Los científicos calculan que el negocio en línea de la comida a domicilio en China fue responsable de 1,6 millones de toneladas de basura de empaques en 2017, nueve veces más que lo desechado dos años antes. Eso incluye 1,2 millones de toneladas de cajas de plástico, 175.000 toneladas de palillos desechables, 164.000 toneladas de bolsas de plástico y 44.000 toneladas de cucharas de plástico.

En conjunto, es más que el total de la basura comercial y residencial de todo tipo que se desecha cada año en la ciudad de Filadelfia. El total de 2018 alcanzó los dos millones de toneladas, según cálculos.

Las cajas de plástico con que se entrega la comida, una pesadilla contaminante
Las cajas de plástico con que se entrega la comida, una pesadilla contaminante Crédito: NYT

Aun así, la gente en China genera menos desperdicios plásticos per cápita que los estadounidenses. Sin embargo, los investigadores calculan que casi tres cuartos de los desechos plásticos de China terminan en rellenos sanitarios mal gestionados o al aire libre, donde fácilmente pueden llegar al mar.

A los océanos entra más plástico proveniente de China que de cualquier otro país. Al plástico le puede tomar siglos desintegrarse en el mar.

Los recicladores logran convertir parte del plástico que se desecha en China en material utilizable para alimentar a las fábricas de la nación. El país recicla aproximadamente una cuarta parte de su plástico, según muestran las estadísticas del gobierno, en comparación con menos del diez por ciento en Estados Unidos.

No obstante, en China, las cajas de comida para llevar casi no se reciclan. Primero se deben lavar. Pesan tan poco que los recolectores deben reunir una gran cantidad para poder venderles lo suficiente a los recicladores.

"Trabajar media jornada solo por unos centavos no vale la pena", dijo Ren Yong, de 40 años, un recolector de basura en un edificio de oficinas del centro de Shanghai. Dijo que tiraba las cajas a la basura.

Los chinos se orientan cada vez más a pedir la comida con el celular que en hacerla por cuenta propia o salir a comer afuera
Los chinos se orientan cada vez más a pedir la comida con el celular que en hacerla por cuenta propia o salir a comer afuera Crédito: NYT

Para muchas personas exhaustas o simplemente perezosas en las zonas urbanas de China, las principales plataformas de comida a domicilio Meituan y Ele.me están reemplazando a los platos caseros y los restaurantes como los medios principales para alimentarse.

La entrega a domicilio es tan barata y las aplicaciones ofrecen descuentos tan generosos, que ahora es posible creer que ordenar el envío de una sola taza de café es algo cuerdo y razonable.

La transformación de la vida diaria ha sido veloz. En todas las principales aplicaciones de comida a domicilio en China se entregaron órdenes con un valor combinado de 70.000 millones de dólares en 2018, de acuerdo con la firma de análisis iResearch.

En todo el mundo, la conveniencia de ese tipo de servicios conlleva costos que fácilmente pueden pasarse por alto. Como, por ejemplo, las controversias laborales. O las vías públicas, que se vuelven más peligrosas con todos los repartidores entregando la comida en motocicleta. Los desperdicios plásticos también son fáciles de ignorar, aunque se generen y se manejen mal a una escala titánica.

China alberga una cuarta parte de todo el plástico que se desecha al aire libre. Los científicos calculan que el río Yangtsé vació 367.000 toneladas de residuos plásticos al mar en 2015, más que cualquier otro río en el mundo, y el doble de lo que vertió el Ganges en India y Bangladesh. Los ríos que ocupan el tercer y cuarto lugar de los más contaminantes en el mundo también se encuentran en China.

El torrente de basura quizá no sería un problema tan grande si China no estuviera en medio de un esfuerzo monumental, aunque defectuoso, para arreglar su sistema de reciclaje. El reciclaje desde hace mucho ha sido un asunto sórdido y no regulado en el país. Se ha visto impulsado menos por la virtud ecológica que por las oportunidades de negocio que representa la extracción de valor de los desechos de la gente.

Recicladores de basura en la provincia china de Anhui
Recicladores de basura en la provincia china de Anhui Fuente: Reuters

El gobierno ahora quiere una industria de reciclaje que no afecte al medioambiente y que no enferme a los trabajadores. La transición no ha sido sencilla.

Para limpiar el aire sucio en Pekín, el gobierno también ha ido tras "pequeñas empresas dispersas que contaminan" en la región de la capital. Los inspectores desde entonces han cerrado cientos de talleres sucios que limpiaban y procesaban desperdicios plásticos.

No obstante, hasta ahora, las medidas no han logrado que las grandes empresas de reciclaje administradas de manera profesional llenen ese vacío. En cambio, ha provocado que todo el negocio quede en el limbo.

"Hay menos personas que recogen desperdicios, menos personas que lo transportan y menos personas que lo procesan", dijo Chen Liwen, fundador de Zero-Waste Villages, una organización sin fines de lucro que promueve el reciclaje en las zonas rurales de China. "El índice total de reciclaje definitivamente ha caído".

The New York Times

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