
Mburu Wanyoike transitó el camino del crimen hasta que un entrenador de esgrima lo introdujo en la disciplina. De ahí en más fundó un club en la barriada pobre de Mathare donde los jóvenes encuentran una salida mediante la práctica deportiva
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A lo largo de los caminos embarrados de una barriada en expansión en Nairobi, la capital de Kenia, decenas de adolescentes aprenden a hacer esgrima cada fin de semana bajo la dirección de Mburu Wanyoike, cuya iniciativa ofrece esperanza en un lugar asolado por el crimen y la falta de oportunidades.
Por Enrique Villegas

