
La Rosa de Damasco, también conocida como la “Reina de las Flores”, es la flor más utilizada para la producción de aceites esenciales de perfumes y productos cosméticos. Sus usos son múltiples: se emplea por sus virtudes terapéuticas, relajantes y desinfectantes, pero también para producir el agua de rosas, tan popular como bebida refrescante en Oriente Medio, para perfumar las mezquitas o como amuleto de la suerte en los matrimonios
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Por Jesica Rizzo
