
Cada vez más mujeres buscan espacios de convivencia en busca de tranquilidad y seguridad física. Sus impulsoras aclaran que no se trata de rechazar a los hombres, sino de tener un lugar propio
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Risas, juegos de mesa y café llenan una cabaña rural en la provincia de Zhejiang, al este de China. Allí, entre montañas, florece una de las cada vez más numerosas comunidades femeninas donde las mujeres viven juntas, lejos de la presión social y el juicio masculino.
Por Enrique Villegas
