
Mientras crecen los rumores sobre la salud de su padre, Mohamed VI, el joven combina sus tareas protocolares con sus estudios universitarios y vive con su madre, quien mantiene un vínculo tenso con la monarquía
RABAT.- Cada año, centenares de notables y jefes tribales participan en la Fiesta del Trono, una ceremonia de origen medieval en la que renuevan su baya o juramento de lealtad a la corona de Marruecos. Desde hace casi 400 años, un miembro de la dinastía alauita (una rama del Islam) es el protagonista del acto. No en vano, esta es la más longeva de las dinastías que todavía gobiernan en el mundo musulmán bien entrado el siglo XXI. En la Corte Real, todo empieza ya a prepararse para que en un futuro no muy lejano el príncipe heredero, Moulay Hassan, hijo del rey Mohamed VI, se convierta en el 34 rey alauita de Marruecos.
