Influencia: a pesar de los nubarrones, la UE no pierde su papel de superpotencia

En París, un acto de campaña proeuropeo
En París, un acto de campaña proeuropeo Fuente: AFP - Crédito: Christophe Archambaul
Aunque el bloque europeo padece una crisis existencial, su relevancia global en términos económicos, industriales, culturales y militares perdurará en el futuro
Luisa Corradini
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26 de mayo de 2019  

PARÍS.- Seis décadas después de su creación, en momentos en que 380 millones de electores de sus 28 países votan para renovar su Parlamento, la Unión Europea (UE) padece una crisis existencial que alguna vez resumió a la perfección el escritor francés Paul Valéry: "¿Acaso Europa se convertirá en lo que es realmente, es decir ese pequeño apéndice del continente asiático? ¿O bien seguirá siendo lo que parece: la parte preciosa del universo terrestre, la perla de la esfera planetaria y el cerebro de un vasto cuerpo?"

Europa, que fue capaz de inventar el Estado moderno, la democracia, el capitalismo y la mayoría de las grandes innovaciones tecnológicas, que en 1900 dominaba el 70% de las tierras y de la población mundial, parece atrapada en un espiral declinante del cual, creen muchos, no conseguirá escapar.

Del exterior como del interior, otros ven a Europa como un poder perimido en los asuntos globales. Sobre todo, aquellos para quienes el mundo de hoy es unipolar, con Estados Unidos como única superpotencia. O quizá multipolar, con China, Rusia, la India y el resto de los emergentes desafiando a las potencias occidentales. Como sea -afirman con desdén-, el papel de Europa es secundario y declinante. Para ellos, la UE es demasiado débil para hacer frente a la amenaza de Rusia, la inmigración en masa, la omnipresencia de la extrema derecha, el Brexit , el escaso crecimiento económico y un anémico gasto de defensa.

Sin embargo, en medio de tantas hipérboles e histerias, esas Casandras olvidan un punto fundamental: Europa es hoy una auténtica superpotencia y seguirá siéndolo durante décadas.

"Si se entiende por 'superpotencia' una entidad política que puede, en forma consistente, proyectar su influencia en todos los terrenos con razonables chances de éxito, Europa aprueba con creces el examen. Esa capacidad incluso persistirá por varias generaciones, a pesar de las actuales crisis que la aquejan", afirma Dominique Reynié, director del instituto Fondapol.

Con sus 500 millones de habitantes, consumidores de alto poder adquisitivo, Europa representa el mercado más opulento del planeta, cuyo acceso es vital incluso para los cinco gigantes mundiales de internet. En términos de peso económico, su PBI nominal (18,7 billones de dólares) es casi lo mismo que el de Estados Unidos (20,4 billones) y un tercio más importante que el de China (13,4 billones). Segunda economía mundial, el bloque es también primera potencia agrícola, primera potencia terciaria, primera potencia industrial, primer actor en el comercio de bienes y servicios, y primer inversor del planeta.

En el terreno del gasto militar, y aun cuando el proyecto de una defensa común europea siga en pañales, Europa ocupa el segundo lugar. Los presupuestos europeos representan globalmente entre 15 y 16% de la cifra global, detrás de Estados Unidos (40,1%), pero delante de China (10%) y de Rusia (7%).

Sin embargo, ser el gendarme del mundo no es el principal objetivo de la UE. El bloque fue capaz de construir un orden jurídico eficaz y durable. La eurozona -a pesar de algunas turbulencias- asegura estabilidad financiera y adquiere progresivamente autonomía frente al dólar, como lo demuestra la desconexión de las tasas de interés con Estados Unidos.

Europa cuenta con algunos campeones industriales, como Airbus, y dispone de ventajas considerables en materia de cerebros, empresarios o infraestructuras. En 2016, se ubicó segunda en número de patentes (14.871), después de Japón y antes de Estados Unidos. Desde 1901, la región obtuvo 550 premios Nobel, delante de Estados Unidos (377) y muy lejos de Japón (27), Rusia (26) y China (8).

Resumiendo, se podría decir que la UE es "la superpotencia invisible" del mundo contemporáneo. Por eso, quizás habría que desmontar la creencia universal de que es demasiado descentralizada para actuar como una superpotencia. Es verdad, Europa no es un Estado soberano. Sin embargo, en la práctica, sus 28 miembros actúan generalmente como un bloque en la política global.

Para comprenderlo, baste un ejemplo: la invasión de Rusia a la península de Crimea en 2015, que valió a Moscú las sanciones occidentales. Muchos se convencieron entonces de que el Kremlin reemplazaría al bloque por China.

"Tras las sanciones occidentales, Moscú mira hacia Asia y China se transforma en su principal socio comercial", publicaron varios diarios.

Pero Vladimir Putin pronto descubrió la futilidad de su giro asiático. Es verdad, las cifras demuestran que China es el principal socio económico de Rusia. Pero el gigante asiático solo representa el 14% del comercio ruso, mientras que apenas tres países de la UE combinados -Italia, Alemania y Holanda- significan más del 20%. Toda Europa, por su parte, equivale a más del 50%. En otras palabras, ningún incremento del intercambio con Pekín podría anular, por el momento, el dominio europeo. En este caso, y aun cuando la UE no impone a sus miembros la obligación legal de implementar sanciones, Europa actuó en bloque ¡y pagó el 90% del costo de la respuesta occidental a Rusia!

Lo mismo sucede cuando se trata de crisis internas. El Brexit decidido por Gran Bretaña hace tres años es la mejor prueba. ¿Quién puede señalar, desde entonces, alguna disonancia en la política adoptada por la Comisión Europea (CE) en acuerdo con los otros 27 países de la Unión para negociar con Londres su salida?

Eficacia

Esos ejemplos permiten entender por qué, a pesar de su aparente fragmentación, Europa proyecta en forma eficaz su poder en aquellas áreas que más cuentan. Los gobiernos europeos suelen no estar de acuerdo, a veces lo expresan en voz alta y en público. Pero la política de coordinación -formal e informal, pilar fundamental de la UE- permite a sus 28 miembros actuar en forma solidaria en situaciones críticas.

Sin conocerlo en detalle, la mayoría de los ciudadanos de la UE tienen una percepción cada vez más clara y positiva de los resultados de la integración continental: la paz, la estabilidad monetaria, el mercado común, el Estado de Derecho, la libertad de circulación... ¿Por qué, si no, los griegos aceptaron tantos sacrificios para permanecer en la zona euro? ¿Por qué españoles e irlandeses se esforzaron tanto para superar las secuelas de la crisis financiera de 2008?

Y, sobre todo, ¿cómo explicar la conversión de la mayoría de los partidos populistas, que abandonaron toda veleidad de salir de la UE y del euro, y se presentan en masa en estas elecciones europeas?

Tal vez porque, como argumentó recientemente el historiador israelí-norteamericano Yuval Noah Harari, la UE representa hasta hoy el intento más exitoso de la historia de hallar el buen equilibrio entre intereses nacionales, regionales y mundiales. "Si Europa es capaz de enseñar al mundo cómo promover la armonía sin uniformidad, la humanidad tiene excelentes chances de prosperar. Si la experiencia europea fracasa, ¿cómo esperar que al resto del mundo le vaya mejor?", señaló.

Interrogantes que abre la votación europea

Definidos como los comicios más trascendentales desde el nacimiento de la Eurocámara, en 1979, la votación que termina hoy en los 28 Estados miembros puede arrojar varias definiciones para el futuro del bloque comunitario más importante del mundo.

¿Qué poder tendrán los euroescépticos?

Seguramente habrá un incremento de legisladores euroescépticos, dispuestos a obstaculizar el proceso de integración continental, impulsados especialmente por la italiana La Liga, de Matteo Salvini, y la francesa Agrupación Nacional, de Marine Le Pen. De todas formas, los sondeos asignan un 20% de los sufragios a los euroescépticos en una Cámara donde los proeuropeos seguirían como mayoría.

¿A los europeos les importa esta elección?

Desde los primeros comicios en 1979, cuando votó un 62% de los electores, la afluencia disminuyó progresivamente. En 2014 registraron su peor dato con un 42,6%. Por eso el presidente francés, Emmanuel Macron, exhortó a concurrir a votar. Para muchos, una baja tasa de participación reflejaría una nueva muestra de un creciente divorcio entre Bruselas y las verdaderas preocupaciones de la gente.

¿Y qué sucederá con el voto "verde" ecologista?

Inspirados por la joven activista sueca Greta Thunberg, cientos de miles de chicos europeos salieron a las calles en los últimos meses para reclamar una firme acción para luchar contra el cambio climático. Pero está por verse si esto se traduce en votos para los partidos ecologistas. Según los sondeos, podrían situarse en torno de los 50 eurodiputados de 751, pero podrían ser claves en una alianza proeuropea.

¿Por qué votan los británicos, si decidieron salir de la UE?

El objetivo de Gran Bretaña era estar fuera de la UE para estos comicios, pero el retraso del Brexit para el 31 de octubre los obligó a votar y parece beneficiar al mayor defensor de la salida de la UE, Nigel Farage. El anuncio de la dimisión de la premier Theresa May y el resultado de estos comicios podrían pesar en el debate en la UE sobre cómo continúa la saga del Brexit.

¿Quién podría ser elegido al frente del Ejecutivo europeo?

La Eurocámara es el único órgano comunitario que se elige por el voto de la gente. Para conformar la Comisión -el Poder Ejecutivo-, cada uno de los 28 países propone un comisario y los legisladores de la Eurocámara eligen al presidente de la Comisión. El Partido Popular Europeo nombró en 2014 al luxemburgués Jean-Claude Juncker. Berlín impulsa ahora al alemán Manfred Weber.

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