Israel sufre una ola de atentados sin precedente

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3 de diciembre de 2001  

JERUSALEN (AP).- En una ola de ataques sin precedente, un activista suicida del grupo terrorista palestino Hamas hizo detonar ayer una bomba en un ómnibus en Haifa, en el norte de Israel, matando a 15 personas e hiriendo a 40, menos de doce horas después de que otros tres atentados dejaron 12 muertos en Jerusalén.

El fin de semana de violencia -uno de los más sangrientos desde que comenzó la intifada, en septiembre de 2000- dejó 27 muertos y 200 heridos.

Además, horrorizó a una nación que ha padecido muchos ataques en los últimos años, pero nunca tan seguidos. La ola de ataques amenaza con hacer fracasar una nueva misión de Estados Unidos para lograr una tregua.

La explosión en la ciudad portuaria de Haifa ocurrió alrededor del mediodía de ayer. Segundos antes, el atacante abordó el ómnibus en la parada de Halitsa, un barrio modesto donde conviven judíos y árabes. Cargado con explosivos escondidos bajo su ropa, el terrorista, Maher Habashi, de 21 años, pagó su boleto y se dirigió a la parte trasera del ómnibus. El conductor le indicó que había pagado de más y fue entonces que el kamikaze retrocedió y, a mitad de camino, hizo detonar el artefacto.

"El ómnibus vino en bajada en una colina y cuando se estabilizaba estalló", dijo Rachel Antebe, una testigo, a Radio Israel. Otro testigo, Yaakov Vaknin, agregó: "Vi personas volar por el aire". La explosión hizo volar el techo del vehículo, destruyó las ventanas y desparramó cadáveres y partes de cuerpos por toda la calle. Según las autoridades médicas, 15 personas murieron -incluyendo el atacante- y 40 fueron heridas, 17 de ellas de gravedad.

"Fue tanta la fuerza de la explosión que las víctimas que sobrevivieron después no podían emitir palabra. El silencio era completo", dijo Arieh Zisso, un testigo.

Unas 12 horas antes, la noche del sábado, dos atacantes habían detonado cargas que llevaban sobre sus cuerpos en un centro comercial en Jerusalén, matando a 10 jóvenes israelíes, e hiriendo a más de 150 personas. Poco después estalló un coche bomba en Rav Kook, también en Jerusalén.

Hamas y su grupo hermano, Jihad Islámica, habían jurado vengarse por la muerte de uno de los principales militantes de Hamas en Cisjordania, hace nueve días. Ayer Hamas se adjudicó la autoría de los ataques de Haifa y Jerusalén. Abdel Aziz Rantisi, dirigente del grupo terrorista, advirtió que "el pueblo palestino se muestra inflexible en la continuación de la resistencia hasta vencer la ocupación, sin importar el precio".

Un punto de inflexión

Las imágenes del terror en ambas ciudades israelíes, con cadáveres en las veredas y gritos de angustia de los heridos, cubrieron las pantallas de la televisión, y ayer existía la sensación generalizada de que, después de 14 meses, la violencia entre israelíes y palestinos había llegado a una encrucijada.

"Todos deben comprender que estamos en un punto de inflexión", dijo el ministro Matan Vilnai, sin aclarar cómo respondería Israel a los ataques.

Las autoridades israelíes consideran a Arafat responsable de los ataques y lo acusaron de no hacer nada por controlar a los militantes. Un ministro israelí pidió expulsar a Arafat de la región. Israel y Estados Unidos han reclamado al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) una campaña amplia contra los grupos extremistas.

El primer ministro Ariel Sharon acortó su visita a Estados Unidos y regresaba a Israel anoche luego de una reunión con George W. Bush; hoy se reunirá con su minigabinete de seguridad para decidir la respuesta israelí a los atentados.

Gideon Meir, funcionario de la cancillería israelí, dijo que las decisiones se tomarán cuando Sharon arribe, pero que "no hay duda de que habrá un cambio en nuestra política".

La ANP, en tanto, resolvió en una reunión de emergencia tomar medidas duras contra los militantes. Declaró el estado de emergencia en las zonas bajo su control y dijo que los grupos extremistas deben considerarse ilegales.

La policía palestina empezó a arrestar a activistas anoche; un funcionario, que pidió no se lo identifique, dijo que hay 50 detenidos y habrá otros 150 en las próximas horas. El jefe de seguridad, Jibril Rajoub, advirtió que los responsables "lo pagarán".

Pero los israelíes se mostraban escépticos y aludían a las promesas incumplidas del pasado. "Arafat será juzgado de acuerdo con sus acciones, no sus declaraciones", dijo el canciller Shimon Peres.

En campamentos de refugiados palestinos en el Líbano, así como en Gaza y Cisjordania, hubo demostraciones de júbilo por los atentados, con disparos al aire.

En una primera reacción, el ejército israelí reforzó las restricciones a los desplazamientos en Cisjordania. El Ministerio de Defensa dijo que el ejército tomará "una serie de medidas" y que la Autoridad Palestina enfrentaba "una prueba crucial".

El enviado de paz estadounidense, Anthony Zinni, colocó una ofrenda en el lugar del ataque del sábado y declaró: "Esto es lo más malvado que uno pueda imaginar, atacar a gente joven, a niños". Antes, Zinni había declarado que dijo a Arafat que "aquellos responsables... deben ser hallados y llevados ante la Justicia. Esta es una tarea urgente y no puede haber demoras o excusas para no actuar decididamente".

Palestinos muertos

  • JERUSALEN (EFE).- Cinco palestinos murieron ayer por disparos de soldados israelíes en la Franja de Gaza. Cuatro de ellos fallecieron en un intercambio de disparos con soldados israelíes ocurrido ayer en el sur de la localidad cisjordana de Jenín, informaron fuentes del ejército de Israel. Otro palestino, miembro del movimiento Al Fatah, dirigido por el líder palestino Yasser Arafat, murió al ser tiroteado por soldados del ejército de Israel en Tulkarem, señalaron fuentes de los servicios de seguridad palestinos.
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