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TOPSHOT - This US Navy handout photo released on May 7, 2026, by US Central Command Public Affairs shows Nimitz-class aircraft carrier USS George H.W. Bush (CVN 77) sailing in the Arabian Sea, on May 3, 2026. The United States was waiting on May 7 for Iran to respond to its latest proposed deal to end the war in the Middle East and to reopen the key shipping lane out of the Gulf. (Photo by US NAVY / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / US NAVY / NAVCENT PUBLIC AFFAIRS" - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
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La guerra con Irán pone en duda uno de los pilares históricos de la supremacía militar de EE.UU.

El conflicto expuso la vulnerabilidad de las bases estadounidenses frente a drones y misiles y plantea un desafío de fondo ante una eventual guerra con China

El conflicto expuso la vulnerabilidad de las bases estadounidenses frente a drones y misiles y plantea un desafío de fondo ante una eventual guerra con China

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WASHINGTON.- En un sentido, el ataque japonés a Pearl Harbor cambió las reglas del juego. Pero, en otro, no lo hizo. Al hundir o dañar los acorazados de la Marina estadounidense el 7 de diciembre de 1941, los japoneses obligaron a Estados Unidos a recurrir en cambio a los portaaviones. Pero ni el ataque a Pearl Harbor ni siquiera el ataque, nueve horas después, contra la base de Clark Field, en Filipinas, que devastó en tierra la fuerza aérea del general Douglas MacArthur, alteraron la dependencia del ejército estadounidense de bases ubicadas dentro del alcance de ataque del enemigo. De hecho, gran parte de la campaña del Pacífico que siguió consistió en desembarcos de soldados e infantes de Marina estadounidenses para asegurar bases insulares que permitieran lanzar ataques aéreos contra Japón.