Lacalle Pou: "Por ideología, conveniencia económica e irregularidades, Uruguay terminó abrazando a Venezuela"

Luis Lacalle Pou, senador del Partido Nacional de Uruguay
Luis Lacalle Pou, senador del Partido Nacional de Uruguay Fuente: AFP
Nelson Fernández
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27 de enero de 2019  • 19:39

PUNTA DEL ESTE.- Se tiene confianza, pero no descuida detalles del plan que tiene para ser el futuro presidente del Uruguay , con una coalición amplia de partidos que tengan acordada una ley de centenares de reformas para votar en corto plazo. Es hijo de un presidente de la República y lleva la sangre de una familia que dio varios hombres políticos claves desde la fundación del país. Dice que el Frente Amplio no aprovechó el crecimiento económico y fracasó en educación, seguridad, viviendas, políticas sociales e inserción comercial, y que con 45 años está preparado para asumir las reformas necesarias. Luis Lacalle Pou, senador del Partido Nacional y el candidato favorito de la oposición, ayer hizo el lanzamiento de campaña con un acto en el balneario La Paloma. Antes, habló con LA NACIÓN sobre sus planes.

-¿Cómo puede la oposición ganar una elección al partido que gobierna hace 15 años y que siempre tuvo crecimiento económico?

-El crecimiento hay que evaluarlo desde el punto de vista del desarrollo humano, lo individual, lo social y al país en el concierto internacional. En lo individual vemos que se ha retrocedido en oportunidades educativas, por afectar la capacidad de acceso e igualdad de oportunidades en la educación. Hoy depende donde se nazca y qué escuela o liceo haya en la esquina, lo que no solo afecta a gente más humilde, sino también de clase media. En segundo lugar, lo habitacional, porque después del crecimiento histórico aún hay más de 165 mil uruguayos que viven en condiciones indignas, y ha crecido la cantidad de asentamientos (villas). Los planes de vivienda para gente de menores recursos han brillado por su ausencia, algo testimonial de Mujica. El otro punto es la libertad humana; aunque hay más policías, más armas y nuevas leyes, la seguridad es el principal problema, porque la gente tiene temor.

-¿Por qué dice que el país no avanzó?

En Uruguay se autoimpuso un freno para hacer acuerdos. Por ideología, por conveniencia económica e irregularidades de algunos cercanos al poder, se termina abrazando a Venezuela. Y así fue, por afinidades ideológicas con los Kirchner y con Lula, enemistado parcialmente con Paraguay, dejando pasar el tren con Estados Unidos (cuando Bush ofreció a Uruguay hacer un tratado de libre comercio). El crecimiento, si se mira en números no se puede discutir, pero cuando lo llevamos a la persona, ¿dónde está? El Frente Amplio advierte a votantes sobre los riesgos de votar por "un cambio" y pone como ejemplo algunos resultados económicos de la Argentina o medidas de Brasil.

-¿Ve un problema en eso?

-Es bastante mediocre eso de "nos tenemos que quedar, porque si no, mira los que vienen". El caso es que el Frente fracasó, se agotó, y todos sus candidatos participaron de una forma u otra en el gobierno y son responsables estos 15 años.

-¿Eso favorece a una propuesta de "cambio"?

-No solo hay que hablar de cambio, hay que hablar de alternancia. La demostración más cabal de la libertad en democracia, es la alternancia en el poder, y eso vale pedirlo cuando se está en la oposición, pero es mejor cuando se acepta desde el gobierno.

-¿Y si gana el gobierno, no quiere que su partido pueda seguir otro período?

-Claro que uno soñando pretende hacer un buen gobierno y que el próximo sea de su partido, porque es un aval, pero luego vendrá otro y es sano.

-¿No le preocupa la campaña de comparación con Argentina? Porque el Frente advierte eso, que se puede caer en una inflación de 40% y no de 8%, aumento de pobreza …

-Es otro argumento mediocre, eso de apelar al otro lado del charco para rebatir los argumentos de este lado. Ya me quisieron comparar con Macri, y mi pregunta es: ¿el Frente Amplio es Kirchner? Si soy yo Macri, ¿ellos son Kirchner? Yo creo que ellos no son eso, y yo no soy ni lo bueno ni lo malo de Macri, somos otro país y en otras circunstancias.

-¿Cómo piensa hacer esa coalición de gobierno que propone?

-El próximo gobierno es un gobierno de compromiso con el país. Quizá no haya afinidades muy profundas en los partidos que vayan a acordar, pero nos une el compromiso con el país, basado en el sentido común. Los postulados de los partidos de oposición son muy parecidos y no es porque haya cercanía ideológica si no porque la solución de los problemas del país, son de sentido común. Y como hay un compromiso, ese gobierno se estructura políticamente, pero es sobre el país. El votante puede pensar que si el Frente Amplio tuvo problemas para gobernar, una coalición de cuatro partidos tendrá más problemas. Problemas para articular siempre puede haber, pero esto se hace sobre la coincidencia de programas de gobierno que presentan los partidos, ese es el compromiso, con eso.

-¿Cuándo hacer el acuerdo con los partidos, antes de la elección o después?

-El que determina el acuerdo es el último en sentarse a la mesa, el que deba pensarlo más. El Partido Nacional aspira a encabezar ese gobierno y por eso debe tener paciencia y respeto.

-¿No avanzarán antes?

Hay que ver la "doble condición" de este tiempo, competir y cooperar después. Porque los partidos compiten con los futuros cooperantes de la coalición. Pero veamos qué propone cada candidato; uno dice que no hay que sentarse hasta después de la interna, o sea que ahí hay una fecha. Otro, el senador Pablo Mieres -candidato presidencial del Partido Independiente-, que para mí es importantísimo en el gobierno que viene, ha dicho hasta después de octubre, por lo que si uno se apura seremos dos; pero si uno espera, nos sentamos cuatro a la mesa. No me queda duda que la solución es la segunda, esperar. Hay un tiempo clave que va desde el 25 de noviembre a las tres de la tarde -un día después del ballotage- hasta el 1 de marzo -cuando asume el nuevo gobierno-. Ahí tendrá que quedar un Parlamento, un Ejecutivo con fuerte peso político de las primeras líneas de los partidos de la coalición y un proyecto de Ley de Urgente Consideración -que tiene plazo acotado para votarse-. Ese es el documento-madre sobre el que se va a conformar el "gobierno de compromiso"

-¿Para incluir qué?

-Por disposición constitucional, el nuevo presupuesto entra en vigencia un año después, por lo que precisamos acciones antes. Me estoy imaginando una ley de arriba de 300 artículos, una señora ley. Ahí podrá incluirse la liberación de importar combustible, medidas sectoriales, de administración, modificaciones a la ley de Educación, derogación del decreto de ocupaciones (sindicales) para cumplir con lo que dice la OIT, pero todo entrará en la negociación. Habrá que definir la integración del gobierno de la educación, si siguen las corporaciones compartiendo la dirección, entre muchos temas.

-¿Cómo se hace eso en poco tiempo?

-Tengo un equipo técnico que lee y analiza cada programa de gobierno de los otros, para identificar coincidencias los que nos permitirá hacer un texto de acuerdo en base a eso.

-¿Piensa que la oposición debe participar en órganos del Estado?

-La oposición debe estar en todos lados, menos en el gabinete ministerial, pero sí en entes, previsión social, educación y un grupo especial que quisiera constituir para controlar licitaciones de compras.

¿Cómo atender el reclamo popular de no tolerar nada de corrupción?

-Desarrollar la capacidad de informar todo, salvo lo que exige reserva especial, no abusar de la confidencialidad, balances, de todo lo que se haga. Pero además, anticipación de lo que se va a hacer, lo que no es por transparencia sino por dar certidumbre. La capacidad pedagógica de un gobierno es fundamental.

-¿No ve riesgos de crear expectativas desmesuradas?

-Es probable que en otros veamos radicalización de algunas posturas, una "bolsonarización" de algunos, y el exceso de compromiso. Pero nosotros no podemos decir nada de lo que no vayamos a hacer; todo lo que vayamos a comprometer lo tenemos que poder cumplir, porque si no, la frustración luego es grande. Además, no trabajar sobre acrecentar las heridas sociales, debemos ser sanadores y no destructores, no quiere decir no ser críticos, pero no pararnos en las heridas para sacar réditos políticos. Muchos electores piensan que si los sindicatos generan problemas a un gobierno de izquierda, mucho más va a ser con uno de blancos, colorados y aliados. No lo veo así; hoy es porque los sindicatos se confunden porque muchos de los cuadros políticos surgen del sindicalismo y la dualidad no deja claro los roles.

-¿Está dispuesto a tomar medidas duras, antipáticas, a aplicar esencialidad para asegurar cumplimiento de servicios?

-Duras es una cosa, antipáticas es otra y esencialidad … ¿por qué no? Ahora, si la tomás, la tomás, no amenaces porque son recursos de utilización escasa pero firmes. Acá hay que cambiar la teoría de la confrontación por la del diálogo

-¿Y qué hay para la demanda popular de combate más duro al delito?

-Hace falta una presencia policial muy fuerte en muchos lugares del país: tratar de que las leyes sean flexibles y de cumplimiento rígido, y no leyes rígidas de cumplimiento flexible. La represión al delito va de la mano de la inclusión social.

-¿Piensa desmantelar los planes sociales que puso el Frente Amplio?

-Quiero discutir sobre las políticas del Frente Amplio sobre desarrollo social, porque las transferencias económicas no han generado desarrollo humano, sino dependencia, paternalismo, y han matado la voluntad de esfuerzo. Dicen que vamos a terminar con las políticas sociales porque eso es el "cuco", compraron jaulas de cuco en la feria y lo están usando. Pero eso es negar la historia de la nación, porque el estado social es más viejo que el agujero del mate. Con lo que hay que terminar es con el Estado despilfarrador de estos años, de varios millones.

-¿Qué espera de los socios del Mercosur?

-El Mercosur no entiende si Brasil y Argentina están de acuerdo o no. Macri y Bolsonaro se reunieron y hablaron de flexibilidad, lo que es una oportunidad para Uruguay. Precisamos poder negociar sin vulnerar la pertenencia al bloque. Y de alguna manera tenemos que coordinar la política económica, no para una moneda única, pero al menos con contacto entre bancos centrales y cancillerías.

-Uruguay y Argentina votan el mismo día: ¿para Uruguay ve conveniente que siga Macri o que vuelva el peronismo?

-Que haya un gobierno democrático. No me puedo meter, tengo mis preferencias, pero con el que sea presidente de Argentina me tengo que llevar bien. Lo que sí imagino es un presidente uruguayo que se tome un avión cada dos meses para ir la Argentina, Brasil y también a Paraguay.

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