
Belice tiene una belleza natural incomparable y un legado cultural único, pero está atrapado entre la corrupción, el narcotráfico y una frontera sur que sigue siendo un agujero abierto en su soberanía
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Una madrugada de febrero, el rugido de un jet privado rompió la tranquilidad en una pista clandestina en el norte de Belice. El Gulfstream era tripulado por dos personas que viajaban a Estados Unidos y en la parte de atrás no había asientos sino 69 fardos de cocaína. La avioneta fue detectada por un radar aéreo y su captura se convertiría en el mayor decomiso de drogas en la historia del país.
Por Ilaria Landini

