
La falta de consenso entre facciones y líderes, sumada a los intereses internacionales contrapuestos, mantiene a la nación africana rica en petróleo en un estado de fragmentación política y económica que amenaza con perpetuar su estatus como un “Estado fallido”
TÚNEZ.- La historia reciente de Libia se podría comparar a la de un jarrón que cayó al suelo: qué rápido se rompió en mil pedazos, y qué difícil está siendo reconstruirlo. Y ello, a pesar de -o quizás a causa de- poseer un gran potencial de riqueza, de los mayores de toda África. Este país árabe cuenta con la novena mayor reserva de petróleo del mundo, es capaz de producir actualmente unos tres millones de barriles de “oro negro” al día que debe repartir entre solo seis millones de personas. No obstante, la situación de caos y de conflicto continuo provocan que la producción se detenga completa o parcialmente a menudo.
