
Joe Biden y Xi Jinping enfrentan presiones internas y les viene bien un respiro, pero los problemas de fondo aún no están resueltos
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WASHINGTON.- En las últimas semanas, los funcionarios de China y Estados Unidos han demostrado estar más dispuestos a conversar, una buena noticia, tanto para ambos países como para la economía global. Pero el deseo de ambas partes de evitar costosos enfrentamientos en lo inmediato no implica que el núcleo de esa rivalidad cada vez más belicosa haya cambiado. Y para el año que viene se esperan varias pruebas de fuego que merecen especial atención.
Por Ian Bremmer

