
A pesar de su prosperidad y el alto nivel de vida, Luxemburgo enfrenta el desafío de limpiar su reputación como el paraíso fiscal en la UE
10'minutos de lectura
Arrastrado por el deseo de volverse millonario antes de los 40, un argentino decidió fundar una empresa de servicios financieros. Pero no en su país, sino a 11.318 kilómetros, en un país más chico que el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la mitad de los habitantes son extranjeros, y casi todos son empresarios y millonarios. Hubo tres cosas que lo empujaron -según cuenta, bajo condición de anonimato- a subirse a un avión y mudarse a Luxemburgo: “Su ubicación geográfica, su estabilidad económica y política, y su condición de paraíso fiscal, claro”.
Por Ilaria Landini

