May pedirá a la UE postergar aún más la fecha del Brexit

May, ayer, tras abandonar el Parlamento, en Londres
May, ayer, tras abandonar el Parlamento, en Londres Fuente: Reuters
Les hará el planteo a sus pares en una cumbre que empieza mañana, en Bruselas; crece la impaciencia en el continente
Luisa Corradini
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20 de marzo de 2019  

PARÍS.- Convencida de que la negativa del Parlamento a aceptar su acuerdo de Brexit con la Unión Europea (EU) ha llevado a su país a una "crisis política", la primera ministra británica, Theresa May , solicitará a los líderes del bloque una mayor postergación de la fecha de salida.

En vísperas de la cumbre de mañana y pasado mañana, la jefa del gobierno "escribirá a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, evocando una extensión del artículo 50, que fija para el 29 de marzo la salida de nuestro país de la UE", declaró ayer un vocero de la primera ministra tras una reunión del gabinete.

No hubo información, en cambio, sobre la duración de esa prórroga o sus objetivos: "Tendrán que esperar hasta la publicación de la carta", dijo el vocero. Pero agregó que "un cambio de fecha para el Brexit debe ser aprobado por las dos cámaras del Parlamento".

May pensaba volver a someter a votación hoy el tratado de salida que había concluido a fines de noviembre con la UE tras largas y complicadas negociaciones. Después que la Cámara de los Comunes se pronunció la semana pasada contra toda salida sin acuerdo, estaba convencida de que, ante la inminencia del 29 de marzo, los diputados terminarían por aceptar el texto para evitar un temido no deal.

La primera ministra viajaría enseguida a Bruselas para participar el jueves y viernes en la cumbre europea, donde solicitaría una corta prolongación técnica de la fecha de divorcio, probablemente hasta mayo.

Pero ayer May se vio obligada a modificar su estrategia a causa del speaker (presidente) de la Cámara de los Comunes, John Bercow. Este extravagante conservador, sospechado de tener simpatías anti-Brexit, advirtió anteayer que el gobierno no podía presentarse ante la Cámara con el mismo texto que los diputados rechazaron la semana pasada por 149 votos. Para justificar su decisión, Bercow citó una convención parlamentaria de 1604, provocando sorpresa e indignación en el gobierno.

Imperturbable, el speaker advirtió que no aceptaría un texto que no fuera "fundamentalmente diferente". Dejó así entender que este debía ser el resultado de nuevas tratativas con los dirigentes europeos, aunque todos saben que Bruselas no tiene intenciones de volver a negociar y repite que la "mejor y la única" propuesta disponible ya está sobre la mesa.

"Atravesamos una crisis constitucional mayor", reconoció Robert Buckland, consejero jurídico del gobierno. El vocero de la premier también utilizó ayer el término "crisis" en su conferencia de prensa.

La prensa conservadora acusó a Bercow de "traición": "Acto de sabotaje" para el Daily Mail, "Destructor de Brexit" para el Daily Express, "Bercow, ¡vete al diablo!", se atrevió The Sun. Según algunos medios, el speaker "siente un placer malsano montando obstáculos para dificultar el trabajo gubernamental".

Sin embargo, a pesar del escándalo y el caos político, el gobierno podría organizar esa tercera votación del acuerdo de May. Según expertos de derecho constitucional, la eventual aceptación de la extensión del artículo 50 por parte de la UE representaría el cambio suficiente reclamado por Bercow.

Los europeos, por su parte, manifestaban ayer su impaciencia. Negándose a comentar la chicana parlamentaria británica, el vocero de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, apeló a Londres a "decidir las próximas etapas" e "informar cuanto antes a la UE".

Francia volvió a advertir que una extensión no es "ni evidente ni automática" y pidió a Londres una "alternativa creíble, en los próximos días u horas". "Aceptar una prolongación, ¿para qué? Esa es siempre la pregunta. Más tiempo no es la solución", advirtió en Bruselas Nathalie Loiseau, ministra para Europa de Francia.

La canciller alemana, Angela Merkel , declaró estar dispuesta a "luchar hasta el final antes del 29 de marzo" para evitar un Brexit sin acuerdo, sinónimo de retorno a formalidades aduaneras y escenario particularmente temido por los medios económicos de Europa y Gran Bretaña.

En pleno caos político, mientras nadie sabe muy bien qué sucederá antes de fin de mes, una cosa es segura: si May logra una prórroga de salida que vaya más allá de mayo, Gran Bretaña tendrá que gastar más de (132,7 millones de dólares) para participar en las elecciones parlamentarias europeas.

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