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Poco tiempo

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27 de marzo de 2000  

JERUSALEN (De una enviada especial).- Todos saben que en este histórico viaje, que siempre consideró un peregrinaje personal y espiritual, el Papa habría querido estar más tiempo solo para concentrarse en sus oraciones. Se notó cuando rezó durante varios minutos en la Gruta de la Natividad, en el Cenáculo, o en la Gruta de la Anunciación, cuando trató de abstraerse y olvidar que decenas de molestas cámaras lo estaban filmando.

Ayer, por ejemplo, sorpresivamente, el Papa regresó a la basílica del Santo Sepulcro por la tarde para rezar unos veinte minutos a solas en la capilla del Calvario.

Fuentes muy cercanas al Santo Padre, que durante estos días se alojó en la Delegación Apostólica de esta ciudad, relataron que varias noches, cuando su secretario privado, don Estanislao, o monjas polacas, entraron en su cuarto para controlar que estuviera descansando bien, se encontraron con que su cama estaba vacía. El Pontífice no estaba durmiendo: postrado en el piso, sobre una alfombra, con los brazos en cruz, el Papa se encontraba sumergido en sus oraciones.

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