Preocupados por la economía, los iraníes ya no creen en el acuerdo

Ali Falahi
Ali Falahi MEDIO: El país
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7 de mayo de 2018  

TEHERÁN.- "Durante los últimos meses hemos perdido mucho capital porque la gente ha sacado su dinero para invertir en el sector inmobiliario o comprar oro y divisas", explica preocupado el vicedirector de la oficina central de un banco en el centro de Teherán. La fiebre por convertir los ahorros en moneda extranjera o invertirlos en oro y ladrillos es el testimonio más evidente de la inseguridad que suscita en Irán el futuro del acuerdo nuclear que el país firmó con las seis grandes potencias hace tres años. A medida que se avecina el 12 de mayo, la fecha que Estados Unidos se ha fijado para decidir si sigue o no dentro de ese pacto multinacional, los iraníes están perdiendo la esperanza sobre su viabilidad.

Aun así, algunos analistas señalan que la preocupación respecto del destino del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), nombre oficial del acuerdo, no se atiene a los hechos. "El PIAC todavía no se ha puesto en práctica, en gran medida debido a las amenazas de la administración Trump; las autoridades [iraníes] siempre han tenido en cuenta la falta de compromiso norteamericano al respecto, por lo tanto, la posible salida de Estados Unidos no debería suponer consecuencias tan negativas como se dice", precisa Saeed Leilaz, economista y asesor del presidente Hasan Rohani.

Sin embargo, Leilaz, como muchos iraníes, no puede ocultar su desconfianza sobre la capacidad de las autoridades para controlar los efectos económicos, como se ha puesto en evidencia con la devaluación del rial, la moneda iraní, un 35% durante los últimos cuatro meses. "Las medidas del gobierno pueden ser determinantes. En mi opinión, el gobernador del Banco Central y el propio presidente reaccionaron muy tarde ante la crisis de divisas que vivimos, a pesar de que les habíamos advertido con cierta antelación", confía el analista.

De hecho, las amenazas de Trump y la incertidumbre que han creado en torno del PIAC ya han inmovilizado algunos sectores económicos en Irán. "Desde hace un mes nadie está dispuesto a vender su piso; casi todos los potenciales vendedores se han retirado del mercado convencidos de que el precio de la vivienda va a dispararse tras la salida de Estados Unidos del acuerdo", señala Afshin, un veterano agente inmobiliario en el centro de Teherán.

El inmobiliario es un refugio tradicional del dinero en tiempos de crisis. Pero la situación que describe Afshin se repite en muchos otros sectores que de una u otra forma están afectados por la subida de los tipos de cambio. También las empresas importadoras y distribuidoras de medicamentos están retrasando sus ventas a las farmacias en espera de que suban los precios debido a la devaluación del rial, según Sina, empleado de una distribuidora.

"El precio de los equipos informáticos ha subido muy por encima del poder adquisitivo, así que muchos clientes optan por comprar productos de segunda mano importados de contrabando", cuenta por su parte Mohammad, dependiente en una de las tiendas del ramo del centro comercial Parsian, cerca de la plaza Valieasr.

Aunque las protestas de los últimos diez años han exigido mayores libertades sociales, la economía siempre ha sido la principal causa de movilización de las capas más tradicionales y religiosas de la sociedad. El ayatollah Javadi Amoli, fuente de emulación y profesor de renombre de las madrasas de la ciudad Qom, criticó el desempeño económico de las autoridades con inusual franqueza. "Con todos los problemas que hay, si el pueblo se levanta, nos echará a todos al mar. Muchos se han ido del país o se han preparado una alternativa, pero nosotros no tenemos adónde ir", le dijo al ministro de Trabajo y Bienestar Social, Ali Rabiei, en una reunión.

Por: Ali Falahi

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