
Los líderes de Occidente deberían haber aprendido la lección que les dejó Rusia: “Cuando confiás en un loco, después te arrepentís”
6'minutos de lectura
NUEVA YORK.- A lo largo del tiempo, los presidentes de Estados Unidos percibieron “el alma” de Vladimir Putin mirándolo a los ojos, lo elogiaron por ser “muy directo y digno de confianza”, y hasta lo trataron de “genio”. También “resetearon” sus relaciones con el presidente ruso, toleraron invasiones a Georgia y Crimea, hicieron la vista gorda ante sus atrocidades, y llegaron al punto de culpar de las tensiones ruso-norteamericanas a la “estupidez de Estados Unidos”, y todo porque querían estabilidad y Putin tenía el indiscutido control de un país importante.
