
Una odalisca argentina, censurada en Egipto
Le prohíben bailar por ser extranjera
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EL CAIRO (EFE).- Tras once años de practicar la danza del vientre y figurar entre las bailarinas más cotizadas de Egipto y Medio Oriente, la argentina María Bogado, cuyo nombre artístico es Asmahan, tiene que dejar de bailar por un decreto del Ministerio de Trabajo egipcio, que prohibió en agosto la práctica de ese baile a las mujeres extranjeras. Su argumento: quiere garantizar el trabajo a las artistas locales.
"Me gustaría saber por qué se adoptó esta medida. Tuve oportunidades para actuar en Alemania y América, pero me acostumbré a Egipto. Acá soy muy querida por la gente", confesó Asmahan, sumida en la incertidumbre.
Las bailarinas del este de Europa, América e incluso Japón son una legión en Egipto, y, aunque son muchos quienes creen que han dignificado un arte desacreditado y hasta asociado con lo pecaminoso, es cierto que en los últimos años su aumento fue acompañado por una disminución del trabajo para las artistas locales.
"Ellas (las extranjeras) bailan mejor la danza del vientre, son más respetables en su actuación, cobran menos y saben tratar al público", dijo Samir Ahmed, director de un casino en un hotel cinco estrellas.
La extranjera que más gana es, precisamente, Asmahan, que cobra alrededor de 950 dólares por sesión, aunque está lejos de las tarifas de las más afamadas egipcias, que embolsan, como mínimo, entre 1900 y 3250 dólares.
"Yo siempre he respetado las tradiciones y costumbres de Egipto y doy trabajo a 50 egipcios entre músicos y técnicos de sonido", dice la bailarina argentina. Asmahan desgrana una razón tras otra para llegar siempre a la misma conclusión: que el decreto es una injusticia.
Por eso, la bailarina recurrió a una ayuda insólita: la esposa del presidente egipcio, la influyente Suzan Mubarak. Asmahan comenzó su carrera artística en Egipto hace once años en el balneario de Taba, adonde llegó acompañada de su esposo, médico geriatra, para participar en un congreso internacional.
"Después de cenar en el hotel, no pude resistir la tentación del ritmo oriental y me puse a bailar. En ese momento, entró el director, me vio y me ofreció trabajo." Asmahan dice que ha hecho de esa danza un arte respetado.
La danza del vientre es un baile basado en contoneos de los que participa todo el cuerpo, aunque el mayor movimiento se localiza en las caderas y los músculos abdominales.
Su origen se remonta a miles de años antes de Cristo, cuando en los templos egipcios se reservaba a unas pocas mujeres el privilegio de bailar delante de los dioses para implorar sus favores y agradecer sus beneficios. La llegada del islam a Egipto no acabó con esta danza, pese a que los conservadores siempre la consideraron una práctica pecaminosa, contraria a la decencia de la mujer musulmana.




