
Un mayor control sobre los futuros modelos de IA de EE.UU. y China no solucionará los desafíos actuales
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WASHINGTON.- Una explosión de incoherencia en las políticas sobre inteligencia artificial se ha desatado en las últimas semanas. Es una reacción al hecho de que agentes de IA se estén rebelando contra sus desarrolladores, de que actores maliciosos comiencen a usar sistemas de IA para crear armas más sofisticadas y de que los propios desarrolladores de IA nos digan que necesitan desacelerar el avance de la tecnología, aunque advierten que no pueden hacerlo si China no hace lo mismo, e incluso que quizá no deberían hacerlo porque las ventajas de liderar este campo son demasiado grandes.
