
A la cancha con las uñas pintadas
Flamante DT, Kiwi Sainz le pone ironía y glam al fútbol
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"Me levanto todos los días pensando que el mundo está confabulado para hacerme feliz y no lo puedo defraudar", dice una de las poquísimas mujeres que estudió dirección técnica de fútbol en la Argentina. Entre su look característico de pollera y zapatos, y su pasatiempo de pintarse las uñas mientras mira algún entrenamiento, Mariana Kiwi Sainz no hace juego a priori con lo que cualquiera imaginaría de una DT que alienta a su equipo desde el banco. Porque lo común es ver hombres de saco y corbata moviéndose de un lado para otro mientras indican las jugadas a sus futbolistas. El contraste es casi total con esta coolhunter coqueta que, además de casi DT –le falta aprobar sólo una materia para conseguir el título–, es periodista deportiva y empezó sus prácticas en la cárcel masculina de José León Suárez.
"Me da menos miedo dirigir hombres que mujeres. Un hombre frente a una mujer es caballero", cuenta sobre su experiencia con los presos, que el primer día eran 11 en la cancha y al día siguiente ya se habían multiplicado por 10. "Uno me dijo que, después de tanto tiempo guardado, iba a salir en tres meses y que ahora no se quería ir, que había un proyecto", sigue.
"El hecho de que me hayan bochado en una materia me emocionó de amor, es una institución muy seria y me encantó porque es muy realista. Te dicen que es difícil llegar a ser jugador profesional de primera D y más difícil todavía es llegar a ser técnico, porque hay muchos menos que jugadores", dice la multifacética alumna que en marzo va a rendir Táctica y Estrategia para conseguir su título en la Escuela Oficial de Directores Técnicos Nicolás Avellaneda. "Es la más exigente, de donde echaron a Bochini por poco aplicado y donde se recibió Zubeldía, DT de Lanús", acota, orgullosa. Igual, no es que se haya llevado la materia por no haber estudiado o no haber comprendido bien: "Llegué tarde al examen porque no me aguanté y preferí pasar por la modista a buscar la ropa que me mandé a hacer especialmente para la graduación", explica.
Humillante
Ni varonera ni botinera; Kiwi DT: una señora en el fútbol es su lema últimamente. Aunque tiene actividades relacionadas con el fútbol desde hace años. "Mi trabajo como periodista deportiva me servía para conquistar chicos. Y estudiar Dirección Técnica me sirve para humillarlos", cuenta divertida esta mujer de 42 años que mientras cursaba hacía muy bien sus deberes y veía tres o cuatro partidos por semana. "La parte linda de ir a la cancha es que el baño de mujeres está más limpio y no hay que esperar", asegura.
Para una de las materias había que elaborar un informe sobre un club chico. "Yo elegí Lamadrid, de la C, que tiene la cancha frente a la cárcel de Devoto. Y lo que pasa es divertido: por el tema de prevención de violencia, en los partidos en los que se juega el ascenso sólo están los equipos, no pueden ir las hinchadas. Pero los presos de enfrente se encargan de conseguir los trapos de la hinchada visitante, entonces Lamadrid es el único equipo que juega siempre con la hinchada en contra", relata. Y recuerda que, desde la vereda de esa misma cancha, una chica estaba hablando por teléfono con su novio recluso. Entonces, cuando él la vio le dijo a su novia que le diera el teléfono a la DT. Y le pidió que le consiguiera una prueba con el técnico para cuando saliera, porque él antes de caer era jugador de Chicago.
Conciencia social
El técnico preferido de esta rubia a la que llaman Kiwi porque antes usaba el pelo cortito es Claudio Borghi, de Argentinos Juniors. "Me gusta porque era mi ídolo de chiquita, el ídolo de todos. Y porque como técnico es muy ofensivo, manda al equipo para adelante. Pero lo que más me gusta es que no ve el fútbol como una guerra. Creo que el partido no se hace en contra del otro, sino con el otro equipo", asegura. Y a Borghi le pidió ayuda para preparar una materia en la que ella tenía que hacer de él, siguiendo a su equipo durante todo el año y dando charlas tácticas a sus compañeros, que tenían que simular que eran sus jugadores.
Solamente Kiwi era capaz de preguntar lo que nadie se animaba en la clase, como por ejemplo si podía jugar todo el equipo parado en la línea del arco sin moverse de ahí. Un día un compañero la encaró y le dijo que sus preguntas eran una pavada, pero ella no se ofendió. "Me ubicó, estuvo muy bien."
Con respecto a su futuro profesional, Sainz no cree que se dedique sólo a ser DT. "Me encantaría hacer algo de políticas públicas de inclusión a través del deporte, como la vuelta a la escolarización. En ese sentido está muy bueno tener un carnet habilitante. Y como yo trabajo en el mundo de las empresas haciendo estudios sobre los consumidores, me gustaría poder hacer el cruce de las marcas con el deporte social", concluye.
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