
Con Joshua Jackson y Lizzy Caplan en los roles protagónicos y una mirada menos moralizante que el éxito de Adrian Lyne, la serie de Paramount+ es la más reciente de una lista de remakes televisivas de éxitos de esa década
Hace tiempo que ciertas películas emblemáticas han realizado su pasaje al mundo de las series: Fargo, Terminator, Scream, hasta Psicosis de Alfred Hitchcock ha dado a luz a Bates Motel, una intensa precuela sobre el vínculo de Norman Bates y su madre como algo más que el germen de su febril patología. Este año parecen haber entusiasmado a los creativos de las plataformas aquellos laberintos de pasiones adultas que consagraron los thrillers eróticos de los años 80, relatos morales y culposos que llegaban luego de una década de transformaciones sociales. Historias que resultaron tempranos espejos del desconcierto sexual luego de las represiones alimentadas por el conservadurismo de la era Reagan y por los misterios que tenían al deseo y su esquiva concreción como centro palpitante.

