
El argumento recurrente de que no hay nada para ver se vuelve acuciante para los cinéfilos formados y en potencia; una selección, plataforma por plataforma, de las perlas ocultas para disfrutar
Es probable que el lector se identifique con la siguiente situación: llega a su casa, recuerda una película equis que le gustó y decide volver a verla. Tiene todos y cada uno de los servicios de streaming disponibles en el país y es probable que, VPN mediante, también utilice alguno extranjero. Pasan tediosos minutos, quizás una hora, buscando el film en cuestión, que no aparece en ningún servicio. Cansado, apaga el televisor o recae en El padrino, que aparece en casi todas (por no decir “todas”) las plataformas. No es una queja respecto de El padrino: tenerla en la grilla es como tener el Quijote o la Biblia en la biblioteca de casa.

